Torneo de cultura general: un test de Kahoot! y un empate
El tercer test del torneo de
cultura general se celebró el domingo 16 de febrero a las 22:00 en punto. La convocatoria, publicada con antelación, establecía que los inscritos recibirían un privado a las 21:50 para confirmar su participación y, a las 22:00, el enlace a la partida. El formato: un test de Kahoot! de entre 10 y 20 minutos sobre cuatro temáticas —deportes, folclore, juegos y videojuegos—. La rigidez horaria era máxima: cinco minutos de cortesía y quien llegara tarde quedaba fuera. La clasificación final dejó un empate en la parte alta que obligó a decidir quién redactaría el siguiente test, lo que añadió una capa de tensión organizativa a la competición.
Un test de Kahoot! con reglas estrictas y temáticas dispares
La mecánica del torneo no admite improvisaciones. Los participantes deben apuntarse previamente, recibir el enlace en el horario fijado y completar el test en el tiempo estipulado. La temática, lejos de ser un bloque homogéneo, mezcla deportes con folclore, juegos y videojuegos, una combinación que generó dudas entre algunos inscritos. «Yo hace 15 años que no juego a videojuegos. Seguro que van a ser todas las preguntas sobre videojuegos actuales», señaló un participante, que añadió: «Y sobre deportes lo único que sé es que un tal Rubiales le ha dado un piquito a una futbolista». La queja no era aislada: otra voz cuestionó la deriva del concurso y sugirió que el test se estaba convirtiendo en una prueba de reflejos más que de cultura. «Esto no es cultura sino habilidad para hallar la respuesta en 5 segundos, es puro reflejo», se lee en la discusión, donde se propuso crear un test específico para «rapiditos y habilidosos».
El barroco, la historia y el juego más antiguo del mundo
La defensa del organizador fue clara: «Son unos temas más ligeros. Ya me dirás cómo puedo meter preguntas de arte barroco o historia en un test temático sobre juegos y deportes si no es con calzador». Aun así, reconoció haber incluido una pregunta sobre el juego más antiguo del mundo, una concesión a la historia que no todos supieron responder. «Desgraciadamente he errado la pregunta porque no tengo referencia ninguna del juego mesopotámico», admitió una participante, que expresó su queja por la «pérdida del paraíso» que supone renunciar al barroco y a la historia. El intercambio dejó una conclusión incómoda: la cultura general, cuando se compartimenta en temáticas ligeras, deja fuera precisamente aquello que la define.
Problemas técnicos y la sombra del reggaetón
La organización no estuvo exenta de contratiempos. Un participante reportó que el sistema no le había contado una respuesta pese a haber contestado todas las preguntas, un fallo que el organizador calificó de «raro, raro, raro» y que atribuyó al navegador. «Yo uso normalmente Firefox o DuckDuckGo pero para los tests tuve que pasarme a Chrome y no ha vuelto a ocurrirme», explicó. El aviso quedó ahí, como una advertencia para futuras ediciones. A esto se sumó la polémica musical: el siguiente test quedó en manos de un participante que amenazó con incluir reggaetón y trap, lo que provocó una advertencia del organizador: «No te pases con el reggaetón que no está el horno para bollos, si luego te crucifican, luego no me llores». La respuesta no se hizo esperar: «Si no pongo reguetón, pongo trap. Quizá ponga de los dos».
Empate en la clasificación y relevo en la organización
La clasificación general dejó un empate entre dos participantes, lo que obligó a decidir quién asumiría la redacción del siguiente test. «Esta semana lo intento hacer yo», se ofreció uno de ellos, no sin recibir instrucciones precisas: «Practica un poco con el link para que no te pase lo del año pasado». El relevo generó cierto nerviosismo por el riesgo de deserciones. «Lo que no quiero es que empiece a haber deserciones sólo porque hacéis los tests como os sale de los cojones y la gente se harta», advirtió el organizador, en un tono que mezclaba frustración y sentido de la responsabilidad. La comunidad, mientras tanto, celebró el test con felicitaciones y algún que otro reproche velado: «Buen test, se nota que no lo hizo chatgpt», escribió un participante, a lo que el organizador respondió: «Me curro mis tests, hamijo. 100% real no fake».
El ganador inesperado y la dedicatoria más surrealista
El resultado final deparó una sorpresa: el ganador fue uno de los participantes de más edad, que lo celebró con una dedicatoria inclasificable. «He ganado. Para que luego digan que los viejos no servimos para nada. Se lo dedico a la película que ganó el Goya a mejor café de llevar, a mis grandes amigos Antonio y su mujer Begoña, a los extraterrestres grises y a la Lemmy. Hoy os he barrido», escribió. La victoria, más allá del humor, dejó un dato incómodo para los más jóvenes: la experiencia, incluso en temáticas supuestamente juveniles como los videojuegos, sigue pesando. El torneo, con sus fallos técnicos, sus polémicas musicales y sus reglas inflexibles, cerró una edición más con la vista puesta en la siguiente, aún sin fecha confirmada.
¿Aguantará el torneo el ritmo de ediciones sin que la organización acabe harta de los caprichos de los participantes?