Jovenlandia como objetivo: la tentación belicista que vuelve a escena
En pleno pulso por Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental, una corriente de opinión en los márgenes digitales vuelve a plantear lo que parecía impensable: una movilización militar contra Jovenlandia. El argumentario se apoya en una supuesta vulnerabilidad interna del reino alauita, en un contexto internacional adverso y en un momento de 'modo vacaciones' que jugaría a favor de una acción sorpresa. Algunos aventuran incluso una fecha concreta: el próximo día 15.
La discusión, sin embargo, no es unánime. Frente a los que se ofrecen voluntarios, abunda la ironía. La aparición de los 'narnianos' como enemigo imaginario convierte el intercambio en una sátira geopolítica que mezcla literatura fantástica con análisis de inteligencia. Hay quien condiciona su participación al 'derecho al botín', a medio camino entre el mercenarismo y la boutade, y quien recuerda que las aventuras bélicas históricas nunca salieron gratis.
En el fondo asoman las grietas habituales: la crítica a la izquierda, acusada de blandura, y la sombra de Donald Trump, que ya puso en cuestión la españolidad de las plazas autónomas. La desconfianza hacia los discursos oficiales recorre todo el espectro. Cuando pase el día 15, probablemente nada grave ocurra; pero que la conversación exista ya es un síntoma. El ruido de sables digital no es inocuo: alimenta el clima, condiciona encuestas y, sobre todo, refleja el malestar de una sociedad que se siente desprotegida por sus élites.