Violencia sin género: cuando la agresora es mujer
Una mujer condenada a 144 años de cárcel por asesinar a varias ancianas sale de prisión con un permiso y, presuntamente, mata a otra. El caso, recogido en una recopilación de sucesos que circula por internet, abre una pregunta incómoda: ¿se trata a las agresoras con la misma dureza que a los agresores? La respuesta, según los datos que se manejan, es que no siempre.
Un catálogo de crímenes femeninos
La recopilación incluye decenas de casos de mujeres acusadas de asesinato, desde infanticidio hasta envenenamiento de ancianos. Una madre que asfixia a su hija de 4 años en Sant Joan Despí, otra que tira a su bebé a la basura en Albacete, una enfermera que inyecta insulina a una mujer de 98 años... La lista es larga y variada. También hay casos de violencia doméstica: una mujer apuñala a su marido porque se quejaba del VAR en un partido de fútbol, otra intenta matarlo con altas dosis de medicamentos en la comida. Y no faltan los casos de violencia contra ancianos: un hombre de 84 años estrangulado por su nuera, o una mujer que roba la pensión a un anciano de 90 años nada más salir del banco.
La justicia, ¿más benévola con ellas?
El caso más llamativo es el de la mujer condenada a 144 años que recibió un permiso de salida y, presuntamente, mató a otra anciana. Este hecho alimenta la sospecha de que el sistema penal es más laxo con las mujeres. Sin embargo, no hay datos concluyentes que confirmen esta percepción. Lo que sí es cierto es que la opinión pública reacciona con sorpresa cuando la agresora es mujer, como si el crimen femenino fuera una anomalía. La ironía es que, en un país donde la violencia de género es un problema estructural, la violencia ejercida por mujeres se trata casi como una rareza.
El sesgo mediático y las víctimas invisibles
La crítica a los medios es recurrente. En el caso de la mujer que apuñaló a su marido por el VAR, la noticia se centraba en el partido de fútbol, no en el intento de asesinato. Además, se señala que las víctimas masculinas de violencia doméstica no se contabilizan en las estadísticas oficiales. La lista de hombres asesinados por sus parejas o exparejas no aparece en los informes del Ministerio de Igualdad, lo que genera un debate sobre la asimetría en el tratamiento de la violencia. Mientras tanto, la lista de víctimas invisibles sigue creciendo.
La reacción social: entre la burla y la indignación
Algunos comentarios celebran con sorna que las mujeres también cometan crímenes, mientras otros señalan que la justicia no es igual para todos. Hay quien recuerda que la violencia no tiene género, pero también quien defiende que estos casos son excepciones dentro de un problema estructural. La discusión, en cualquier caso, revela una tensión latente: la sociedad española no está preparada para asumir que la violencia doméstica también tiene rostro femenino.
Mientras tanto, la lista de víctimas invisibles sigue creciendo. El dato que descoloca: en España, los hombres asesinados por sus parejas no se contabilizan como víctimas de violencia de género. La asimetría, también en la muerte.