Sánchez arrasa en el debate de Ceuta: la oposición, sin argumentos ni líder
Pedro Sánchez ha vuelto a ganar el debate sobre Ceuta. Pero la victoria no es de la oratoria, sino de la falta de alternativa. La sesión del Congreso ha dejado una imagen demoledora para la oposición: Feijóo y Abascal, incapaces de desmontar el relato del presidente, mientras éste reparte culpas a diestro y siniestro.
El debate de Ceuta: Sánchez contra todos
La crisis de Ceuta ha servido a Sánchez para revertir el relato. Lo que empezó como un problema de seguridad fronteriza se ha convertido en un ataque contra la oposición, acusada de estar detrás de las presiones de Marruecos. Hay quien sostiene que el presidente ha logrado que la responsabilidad parezca de la oposición, y que su discurso, con frases como «el que necesite ayuda que la pida», ha desarmado a sus rivales.
La debilidad de la oposición: Feijóo y Abascal
El análisis más repetido es que la oposición no tiene un líder a la altura. Feijóo y Abascal dan «vergüenza ajena» según algunos análisis, y no estarían ni de coña sentados en el Congreso de Estados Unidos. Hay quien pide nuevos líderes, porque con esta oposición, Sánchez podría gobernar 50 años. La derecha, además, carga con el lastre de no haber presentado un programa alternativo creíble.
¿Oratoria o descaro? La estrategia de supervivencia
Aquí se divide el análisis. Unos ven a un genio de la oratoria, un «killer» que retuerce la realidad con la frescura de un joven político de la oposición, cuando lleva 8 años gobernando. Otros lo ven como un psicópata narcisista, un actor que miente sin complejos, pero que no tiene nada de oratoria. La comparación con Alcibíades, el general ateniense que fue condenado a muerte por su propia ciudad, aparece en el debate: un traidor amoral con carisma que siempre sale airoso. La teoría más inquietante es que Sánchez está en modo supervivencia: sabe que si se le cae la poltrona, el siguiente destino es el furgón, y por eso no va a escuchar razones. La oposición juega al ajedrez con un tipo que juega al póker con la baraja marcada.
La sombra de Ábalos y el aparato del Estado
La referencia a Ábalos es clave. Algunos análisis apuntan a que la única motivación de Sánchez es no acabar como el exministro, investigado judicialmente, y para eso utilizará todos los medios del Estado a su alcance. El Congreso, en este contexto, se convierte en un estercolero donde el presidente reparte culpas y la oposición no encuentra el modo de frenarlo.
Si la oposición no encuentra un líder a la altura, Sánchez podría seguir gobernando años. Pero la historia muestra que los líderes que sobreviven a base de descaro suelen caer de forma abrupta. La pregunta es quién moverá ficha primero.