El 5% de población musulmana que reabre el pulso demográfico
¿Cuántos musulmanes viven en España? El Observatorio Demográfico de CEU CEFAS puso un número encima de la mesa en marzo de 2026: la población musulmana en España supone ya un 5% del total y está formada casi por completo por inmigrantes de primera o segunda generación. Sobre el papel, un dato de estadística. En la práctica, una cerilla en un polvorín.
Qué dice el informe y qué mide de verdad
El estudio Demografía del Islam en España no se queda en el recuento. Analiza evolución, distribución territorial, características demográficas y, sobre todo, peso en las nuevas generaciones. La conclusión de fondo incomoda a unos y decepciona a otros: los 5 puntos porcentuales describen una tendencia, no una foto fija.
El trabajo subraya dos cosas que conviene retener antes de encender las antorchas. La primera, que hablamos de población mayoritariamente llegada en las últimas décadas o nacida ya aquí. La segunda, que el peso real se mide en los colegios y en los registros civiles, no en las portadas.
Madrid, Cataluña y un pulso que se descarrila
A finales de 2024, las cifras que manejaba el Observatorio Hispano-Musulmán hablaban de unos 430.000 residentes en Barcelona, cerca de 700.000 en Cataluña y 320.000 en Madrid. Con esos mimbres, la comparación territorial estaba servida: unos sostienen que Madrid concentra más población africana y la mayor mezquita de España; otros replican que Cataluña gana en términos absolutos y que el peso relativo es lo que de verdad importa.
El resultado, en la mayoría de foros de discusión, es un choque de porcentajes donde cada parte elige el denominador que le conviene. El dato agregado —ese 5% nacional— desaparece casi siempre en la refriega.
El subregistro: cuando la cifra oficial no cuadra
Una corriente del análisis sostiene que el 5% se queda corto porque solo cuenta empadronados y registrados, y calcula que puede haber otro volumen relevante fuera de todo censo. Es una hipótesis difícil de verificar: sin padrón no hay dato, y sin dato solo queda la impresión. Quien vive en zonas con fuerte presencia migratoria tiende a percibir porcentajes locales muy superiores a la media nacional, lo que alimenta la desconfianza hacia cualquier cifra oficial.
Del dato al relato: cómo se politiza un porcentaje
Hay quien lee el informe como prueba de una supuesta sustitución poblacional; hay quien responde que se trata de un fenómeno sobre todo laboral y demográfico, ligado a la inmigración y a la natalidad, no a un plan. Y hay, cada vez más, quien cruza los brazos y señala que la discusión identitaria esconde lo de siempre: quién limpia, quién cuida y quién cobra menos.
Un apunte que casi nadie firma: la población católica practicante se sitúa en torno al 10%, lo que deja a la mayoría del país fuera de cualquier trinchera religiosa.
Mano de obra que llegó con contrato
El caso más repetido es el de localidades que a principios de los noventa trajeron trabajadores marroquíes con contrato y papeles para sostener el campo. Aquello no fue una invasión: fue una política de mano de obra barata. Tres décadas después, quienes llegaron para recoger la cosecha tienen hijos empadronados aquí y nietos en la escuela. La demografía cobró la factura de decisiones que nadie firmó con nombre y apellido.
Con estos mimbres, lo llamativo no es que un 5% genere titulares, sino que nadie logre ponerse de acuerdo ni en si es mucho o poco. La demografía avanza a paso de décadas y sigue perdiendo todas las discusiones contra el presentismo del tuit.