El rezo del Rosario a las 22:00 que se organiza cada día desde Lourdes
Cada tarde, a las 22:00 en punto, se repite la misma escena digital: varias personas rezan el Rosario desde Lourdes, en castellano, con la duración cronometrada entre 25 y 30 minutos. No hay templo ni campana que convoque. La cita depende de una pantalla y de un calendario litúrgico que se refresca cada día. El 19 de septiembre de 2026 volvía a convocarse.
Un calendario litúrgico que se renueva cada jornada
El bloque diario no se limita al Rosario. Incluye el evangelio del día, el santoral de Vatican News y la homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María. Se añade la Coronilla de la Divina Misericordia, cuya hora ideal es las 15:00, «la hora de la Misericordia». Y una colección de apotegmas de los Padres del Desierto, dichos de los monjes antiguos compilados en el siglo XVII por el jesuita Heribert Rosweyde.
Las intenciones: dos papas, la vida y los cruceros del Valle de los Caídos
La lista de intenciones que acompaña al rezo es explícita: reparación por las ofensas contra Dios, contra el Sagrado Corazón de Jesús y contra el Inmaculado Corazón de María; oración por los sacerdotes y sus familias; por el Papa Francisco —por su salvación— y por el Papa León; por la defensa de la vida desde su concepción hasta su final natural; por niños, jóvenes y familias; y por la protección de la Cruz del Valle de los Caídos y de todos los cruceros.
Las «promesas» atribuidas al Rosario
Junto a la mecánica del rezo se reproducen las promesas que la tradición mariana asocia al Rosario: protección y gracias para quien lo rece con fe, y una definición sin matices, «arma poderosa para no ir al infierno» que destruye vicios y defiende de las herejías. En el mismo espacio circula la idea de una hostilidad creciente hacia los creyentes, con la afirmación —no verificada— de que la ONU impulsa una religión universal.
Siete días a la semana: letanías, salve y ave María cantado, media hora de Rosario y una coronilla a media tarde. Cerca de una hora diaria de oración coordinada por escrito. El devocionario más antiguo sigue encontrando en la pantalla su sacristía.