Ay Gabriel, Gabriel... se te ve nervioso como nunca antes y sin que lo puedas disimular. Qué te pasa por la cabeza?
No digas sandeces, Gabriel. Son los vuestros los que ocupan, amenazan, boicotean, agreden, insultan y provocan. Los vuestros. Sí.
Los vuestros pagados por vosotros, los vuestros traídos por vosotros y los vuestros engañados por vosotros con sonoras pero vacías e irrealizables soflamas.
Lo has visto perfectamente en las cámaras de televisión, como el resto de los españoles. Es esa la razón de tu inquietud?
Ay Gabriel, Gabriel... qué bajo has caído. No es que estuvieras muy arriba, pero esa poca dignidad que pretendías vender en el congreso la vas perdiendo con el tiempo...