Robos en supermercados: cuando hasta los helados llevan alarma
Un Ben & Jerry's con pinza antirrobo ya es realidad en los lineales españoles. La tableta de chocolate Valor, las latas de conserva y el aceite también. El supermercado se ha convertido en un barómetro de la inseguridad y blinda productos que hace un año nadie protegía.
En Nervión (Sevilla), dos de tres supermercados frecuentados han sumado seguridad privada en los últimos dos años. En agosto, los dependientes eran más que los clientes y el tema dominante, los intentos de robo. Los empleados aseguran que los hurtos están disparados y que algunas cadenas han despedido a quien no se enfrenta físicamente a los ladrones.
El catálogo de lo blindado
No es un caso aislado. En Madrid, conservas y chocolate llevan alarma; en Benavente, las latas también. El Mercadona de Plaza de Armas y el de la Macarena, en Sevilla, tienen tres vigilantes cada uno. Mientras, los helados premium de Ben & Jerry's o Haagen Dazs ilustran que ya no hay producto “demasiado caro” para robarse ni “demasiado barato” para proteger.
Precios o impunidad
Hay dos lecturas enfrentadas. Una pide mano dura y atribuye la oleada a la falta de consecuencias. Otra recuerda que “los precios no ayudan” y que el encarecimiento de la cesta empuja al hurto. El fenómeno refleja una sociedad incómoda, sin respuesta clara.
Mientras tanto, la próxima vez que veas una alarma en un producto de tres euros, piensa si estamos protegiendo mercancías o esquivando un diagnóstico. El súper, sin quererlo, muestra más de lo que vende.