El 'mogging': cuando la comparación anatómica se convierte en acoso
Una cifra llamativa recorrió hace 152 días una comunidad online: 19 centímetros. No era una estadística económica ni un dato deportivo, sino la medida que uno de los implicados colgó para comparar su anatomía con la de otro. La conversación, que arrancó como una presunta review objetiva, derivó en insultos homófobos, chistes sobre
identidad de género y una petición de moderación.
El fenómeno, conocido en la jerga de internet como 'mogging', consiste en establecer jerarquías de dominación basadas en características físicas. En este caso, la disputa se saldó con una encuesta para dirimir quién vencía en el duelo. La discusión no aportó ningún dato contrastable: la única cifra verosímil era la mencionada y ni siquiera se pudo verificar. Los comentarios sobre 'deformidades' y 'prácticas sexuales' reaparecieron una y otra vez, mostrando una normalización del acoso que algunos defienden como
humor desenfadado. Sin embargo, un participante marcó el contenido con un 'report', señal inequívoca de que la comunidad necesitaba moderación.
¿Es esta una anécdota aislada o el reflejo de una
cultura digital donde la masculinidad se mide en centímetros y la tolerancia hacia lo diferente brilla por su ausencia? La pregunta queda abierta, pero el patrón es reconocible en demasiados rincones de internet.