El apagón que Repsol anticipó: 15 GW desaparecidos en 5 segundos
Hace unos días, la refinería de Cartagena se quedó sin suministro eléctrico. Lo que parecía un incidente aislado destapó una historia más profunda: Repsol había alertado cinco días antes de un posible gran fallo. El apagón dejó sin luz a una parte del país y, según los datos, se perdieron 15 GW en apenas 5 segundos, casi el 60% del consumo nacional. La pregunta es quién apagó el interruptor.
La secuencia del colapso
Los análisis apuntan a que el incidente ocurrió a las 12:33, en plena hora de máxima producción solar y eólica. Todo el territorio sin nubes y viento en casi todos los parques. La red, con una intimidad récord de renovables, no soportó la sobrecarga y se produjo una caída de potencia y frecuencia. En cuestión de segundos, 15 GW desaparecieron del sistema. La inestabilidad se propagó en cadena y dejó a la refinería de Repsol a oscuras. El dato no es baladí: en ese momento, el 60% de la demanda nacional dependía de fuentes intermitentes.
Renovables vs nuclear: el debate se calienta
Un sector del análisis sostiene que la causa raíz es la masiva implantación de energías renovables, que producen electricidad de forma variable y desestabilizan la red. Se argumenta que las nucleares, por su generación constante, son el único colchón fiable ante estos picos. En la acera de enfrente, quienes apuntan a la falta de inversión en la red y a una planificación gubernamental estancada desde hace 21 meses. Red Eléctrica, según informaciones publicadas, reconoció hace dos meses a sus inversores el riesgo de “desconexiones” por la elevada intimidad de renovables. Y, como guinda, no se convoca desde hace 20 meses la brigada que previene apagones. La sensación es que el sistema se ha ido dejando hasta que saltó por los aires.
El lastre nuclear y la política energética
Otro dato que ha ansioso a la luz es la presión fiscal sobre la nuclear. Un desglose detallado muestra que, por cada MWh producido, las centrales nucleares soportan 27,46 euros en impuestos: tasa Enresa, impuesto a la producción, impuesto al combustible gastado, aportación al bono social, ecotasas autonómicas y tasas municipales. Unos costes que hacen inviable la operación sin pérdidas. Este contexto alimenta la tesis de que el Gobierno está estrangulando la nuclear para forzar su cierre, cumpliendo su agenda electoral a costa de la estabilidad del sistema. La ironía es que, mientras se cierran plantas de producción firme, se depende cada vez más de fuentes intermitentes.
El factor CNI: una nota curiosa
Entre los datos que han circulado, hay uno que llama la atención: el CNI detectó una “gran actividad inusual” procedente del Norte de África días antes del apagón. ¿Ciberataque? ¿Coincidencia? Algunos analistas lo vinculan a un posible sabotaje externo, aunque no hay confirmación oficial. Lo que sí es evidente es que el incidente ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad del sistema eléctrico español.
Conclusiones abiertas
El apagón de Cartagena no es un caso aislado. Mientras no se resuelva la contradicción entre la ambición renovable y la falta de inversión en redes y almacenamiento, la posibilidad de nuevos colapsos seguirá ahí. La pregunta no es si habrá más apagones, sino cuándo. Y quién asumirá la responsabilidad cuando la factura llegue.