El soma de Huxley ya existe: es la mezcla de redes, porros y ansiolíticos
Casi un siglo después de que Aldous Huxley imaginara una pastilla que borraba cualquier malestar emocional en "Un mundo feliz", la pregunta flota en el aire: ¿por qué nadie ha creado el soma? La respuesta es incómoda: ya lo tenemos, fragmentado en un cóctel de ansiolíticos, alcohol, redes sociales, comida basura y porno. No hay una sola droga milagrosa, sino un ecosistema entero dedicado a anestesiar la conciencia.
Los datos fríos del consumo en España dibujan un panorama que Huxley reconocería: los ansiolíticos son el fármaco más recetado, el alcohol sigue siendo la droga legal de cabecera, y el móvil absorbe de media cinco horas diarias. Pero lo interesante es cómo se combinan: un porro para la ansiedad, un par de scrolls en Instagram para olvidar, un Uber Eats para llenar el vacío. No es una pastilla única, pero el efecto es el mismo: dopamina barata y olvido inmediato.
¿Y el negocio?
La dopamina externa como modelo de negocio
El soma original de Huxley era un generador de dopamina instantáneo y universal: un solo compuesto que borraba cualquier emoción negativa. Los analistas actuales señalan un motivo económico: una pastilla única y barata no sería rentable. En cambio, el modelo de negocio actual se basa en generadores externos de dopamina —el móvil, la televisión, el alcohol— que requieren consumo continuado y, sobre todo, plataformas que cobran por cada clic, cada vista, cada compra. Amazon, las redes sociales y el fútbol son máquinas de dopamina que generan ingresos recurrentes. Un soma en pastillas mataría el negocio.
Pero hay una lectura más oscura.
¿Estamos ya en el mundo feliz de Huxley?
Algunos lectores de la novela apuntan que el verdadero horror no es la droga, sino un mundo donde se crían seres humanos genéticamente diseñados para ser felices con trabajos idiotas. Y se preguntan: ¿quién nacería hoy para ser Alfa, sino el hijo de un rico? El sistema no necesita que tomes una pastilla; le basta con que estés distraído, consumiendo, sin cuestionar. Internet y las redes sociales cumplen ese papel a la perfección: te mantienen entretenido mientras el país se desmorona y ni siquiera puedes formar una familia en condiciones.
Al final, Huxley no se equivocó: solo que el soma no es una pastilla, sino un ecosistema. Y es mucho más rentable así.
¿Y los pensamientos intrusivos? Para eso, medio gramo de realidad virtual, un ansiolítico y un pack de chetos. Funciona igual.