Lansquenetes: los mercenarios alemanes que lucharon por la España imperial
Cada tres años, la ciudad bávara de Mindelheim celebra el Frundsbergfest, un festival histórico que recrea la vida de los temidos lansquenetes —o landsknechts—, los mercenarios alemanes que combatieron en las filas del Imperio Español durante los siglos XV y XVI. El festival homenajea a Georg von Frundsberg, caballero que lideró estas tropas para la corona hispánica.
La etimología del término revela su origen: «lansquenete» proviene del alemán «Landsknecht», que significa «sirviente de la tierra» (Land = tierra, Knecht = sirviente, equivalente al inglés knight). Aunque en neerlandés la palabra «knecht» se usa para referirse a asistentes o gregarios, en el contexto germánico medieval designaba a un soldado de a pie, no a un caballero noble. Esta diferencia lingüística ha generado confusión entre los aficionados a la historia militar.
La recreación incluye vestimenta, armamento y formaciones típicas. Los participantes portan picas y alabardas, y no falta la emblemática cruz de Borgoña, señal de los ejércitos hispánicos. Algunos comentaristas bromean con la idea de ver a estos mercenarios avanzando hacia Moncloa —la sede del gobierno español— con artefactos incendiarios, una ocurrencia que mezcla historia y sátira política.
Pero más allá de las bromas, el dato curioso es que estos soldados alemanes eran contratados porque su coste era menor que el de los suecos u otras nacionalidades, según apuntan los aficionados. La guerra era un negocio, y los landsknechts eran un producto más en el mercado de la violencia renacentista.