La vanguardia gastronómica que acaba en el hospital
¿Se puede llamar vanguardia a una hamburguesa con San Jacobo fundido y una base de patatas rellenas de queso? El autor de este recopilatorio cree que sí. Y ha dedicado más de cinco años, 1900 días exactamente, a documentar sus "obras" culinarias con una convicción inquebrantable. La colección, que suma 454 respuestas, incluye desde tortillas deconstruidas hasta pizzas con borde untado de mantequilla y ajo, pasando por una "aguja de zerdo" con patatas crujientes que el propio autor califica de "contenido sensible". El resultado es un monumento al exceso que rinde homenaje a Ferran Adrià, pero con el colesterol por las nubes.
El recopilatorio que dura más de cinco años
La idea es simple: recopilar todas las creaciones que mezclan ingredientes procesados en proporciones que desafían a la dietética. El autor se describe como alguien que ha "alcanzado una nueva dimensión con la cocina que no se puede describir con palabras". Y no le falta razón: hay que ver para creer. Entre los platos estrella destacan las pizzas 2x1 con borde de pan de ajo, la pizza de bacon, membrillo y queso azul, o la hamburguesa con corazón de pepperoni y cheddar. La constante es la ausencia absoluta de vegetales: "Forma parte de mi credo. Los vegetales del campo para los animales de pastoreo, para las embarazadas o los enfermos ingresados en hospital público."
El credo anti-verdura y sus consecuencias
No es una broma. El autor ha convertido la aversión a la lechuga y al tomate en una declaración de principios. En sus hamburguesas, poner una rodaja de tomate es "estropearlas". Esta filosofía ha generado un aluvión de reacciones. Hay quien lo acusa de estar "cavando su propia tumba" y hay quien le pide que se haga análisis de sangre. La ironía del título del recopilatorio, "Infarto de miocardio", parece una advertencia que el autor ha convertido en marca. Y aunque algunos platos, como una tarta de queso o un pollo asado, obtienen comentarios positivos, la mayoría de las propuestas son descritas por los observadores como "lienzos de Jackson Pollock" o directamente "una pinta asquerosa".
Entre el kitsch y la preocupación sanitaria
Lo que empezó como una colección de recetas se ha convertido en un fenómeno con seguidores y detractores. Los primeros aplauden la "valentía" de romper moldes; los segundos, sencillamente, no entienden cómo alguien puede ingerir tal cantidad de grasa saturada. El autor, lejos de amedrentarse, responde con más inventos: hamburguesas de vaca vieja, bocadillos de pollo con queso, salpicón de marisco con pizza de guarnición. Incluso presume de una "salsa de Batallas" secreta, hecha con la grasa que suelta un rollo de carne, pimientos, cebolla, ajo y pimienta negra. Una receta que desearía conocer la industria alimentaria, si no fuera porque la audiencia aún no ha decidido si reír o consultar a un cardiólogo.
Con estos mimbres, la única obra vanguardista que conseguirá este recopilatorio es la de sobrevivir al veredicto médico. Que aproveche.