El IRA vuelve y amenaza a migrantes: Irlanda ante un consenso inquietante
¿Pueden siglos de enfrentamiento diluirse cuando el objetivo común es la inmigración? Las informaciones sobre una supuesta reaparición del IRA con amenazas a los migrantes que no abandonen Irlanda han encendido una controversia inesperada: la posibilidad de que unionistas y republicanos, enemigos históricos, compartan ahora un mismo frente. Una parte del análisis ve en ello la lógica de los nacionalismos que han jugado la carta de la identidad frente a un enemigo externo. Otra lo despacha como una exageración imposible.
Una alianza improbable o la deriva inevitable
La primera corriente se apoya en un argumento estructural: los movimientos que basaron su discurso en la opresión histórica acaban viendo en la migración una amenaza. El precedente citado es el giro de ciertos independentismos europeos hacia posiciones restrictivas. La postura contraria responde con escepticismo: la reconciliación entre unionistas y republicanos es tan creíble como otras fusiones políticas absurdas. El pasado pesa más que cualquier presión migratoria.
La batalla por las palabras
Hay una tercera lectura, menos atenta a si la noticia es cierta y más al marco conceptual. Usar el término 'migrante' como categoría homogénea, y asumir que la inmigración es un problema, concede media victoria al discurso que se dice combatir. La discusión se ha movido de qué política migratoria conviene a si los migrantes son o no una amenaza.
Conclusión incómoda
Si la amenaza es real, los enemigos históricos no se reconcilian: hallan un enemigo común. Si es falsa, el hecho de que se considere verosímil revela el clima político. Mientras unos temen la vuelta del IRA, otros se preguntan si el peligro no será la normalización de un discurso que convierte al migrante en chivo expiatorio. La ironía final: si hasta el IRA y los unionistas se ponen de acuerdo, quizá otros conflictos tengan solución. O quizá baste con encontrar al culpable adecuado.