La manifestación por Ceuta: convoca la FEMP, nadie quiere firmarla
Para el 2 de septiembre hay convocada una movilización por Ceuta. La pregunta de quién está detrás tiene una respuesta oficial: la FEMP. La contestación incómoda es por qué los partidos que llenan titulares con la españolidad de Ceuta prefieren quedarse en la grada.
La Federación Española de Municipios y Provincias asumió la convocatoria principal de las concentraciones en toda España. La promovió su presidenta, y desde el primer minuto la decisión ha generado controversia: una entidad burocrático-administrativa, como la definen sus críticos, ha terminado haciendo el trabajo que las formaciones políticas no se atreven a reclamar. Que ni el PP ni Vox hayan convocado la megamanifestación que algunos esperaban en Madrid ha dado alas a la teoría de la derrota preventiva: temen convocar, fracasar en la asistencia y quedar retratados en un asunto de supuesta unidad nacional.
Tres manifestaciones, una sola bandera y muchas dudas
En Madrid la cosa se ha fragmentado. Hay al menos tres llamamientos: Cibeles, Sol y el Congreso a las ocho de la tarde. La de Cibeles, vinculada a la FEMP, es la que reúne a quienes quieren una convocatoria institucional; las otras dos tienen lógicas distintas. La coincidencia horaria obliga a elegir, y la elección se ha convertido en un pronunciamiento político: según a qué convocatoria acudas, se te coloca en una facción u otra del Estado.
Entre medias aparece una campaña para no acudir, presentada con el argumento de que PP y Vox instrumentalizan Ceuta. Esa campaña se atribuye al PSOE, que no solo no apoya la movilización, sino que, según se señala, habría desaconsejado a sus alcaldes secundarla. El resultado es que una protesta por una ciudad española ha quedado atrapada en la pelea partidista por ver quién capitaliza la foto.
Las sombras: R78, CNI y banderas de saldo
La falta de un convocante claro en varias de las concentraciones ha encendido la imaginación. Hay quien ve en esas convocatorias sin firma la huella del R78 o del CNI y el Ministerio del Interior, un mecanismo para monitorizar disidencias. Otros lo despachan con ironía, como el que sostiene que detrás está la Federación Nacional Textil, ansiosa por dar salida a tres millones de banderas sobrantes y dos millones largos de pulseritas. La sátira no lo resuelve, pero subraya un hecho: la opacidad de los convocantes alimenta más suspicacias que certezas.
Mientras tanto, el calendario se llena de iniciativas espontáneas: hasta una concentración motera en apoyo a Ceuta ha aparecido en la lista. La protesta será lo que sea, pero ya ha logrado algo: que todos los partidos, unos por acción y otros por omisión, hayan decidido que la mejor defensa de la españolidad de Ceuta consiste en no poner su nombre en la convocatoria. A la fecha de esta discusión, la foto de unidad sigue sin dueño.