La Monumental de Barcelona, de plaza de toros a gran mezquita
Barcelona prohibió las corridas de toros y su histórica plaza Monumental se quedó sin espectáculo. Ahora, el dirigente Hasan Izquierdo, vinculado al Partido Andalusí y converso al islam, ha anunciado que se presentará a las próximas elecciones municipales con una lista orientada a la comunidad musulmana y a los inmigrantes, con la transformación del coso en una gran mezquita como emblema. La iniciativa, presentada como un espacio de culto y de representación política, ha abierto un frente en el que se mezclan identidad, demografía y gestión del patrimonio.
Para unos, la propuesta es una jugada electoralista que busca captar el voto migrante en Barcelona. Para otros, es la constatación de que la ciudad cambia de tejido social y que los símbolos históricos se readaptan al nuevo público. Lo que no discute nadie es que la Monumental es un activo singular, de los más llamativos del centro, y que su futuro tiene inevitablemente un componente económico: turismo, suelo y uso ciudadano.
El debate no está cerrado. ¿Debe un símbolo taurino, ya sin toros, abrir sus puertas al culto islámico? ¿O es simplemente el siguiente paso lógico de una ciudad que ya no es la que era? Las respuestas, de momento, se parecen más a un cruce de reproches que a un proyecto urbano.