Podemos pierde 7,8 millones y se acerca a la suspensión de pagos
¿Cuánto puede aguantar un partido político con los números en rojo y el patrimonio reduciéndose a la mitad en cuatro años? La pregunta sobrevuela la política española después de que las cuentas de Podemos hayan salido a la luz: 7,8 millones de euros perdidos acumulados y un balance que se acerca peligrosamente al precipicio.
La cifra, publicada por Mediterráneo Digital, ha reabierto el debate sobre la viabilidad financiera de la formación morada. No es un mal ejercicio puntual: es la suma de cuatro años consecutivos de pérdidas. Y el reparto importa tanto como el total.
El desglose de la hemorragia: 2023 fue el año del batacazo
Los datos disponibles desglosan el desangramiento con precisión. En 2023, el año del batacazo electoral del 23 de julio, Podemos perdió 4,687 millones de euros, doce veces más que el ejercicio anterior. En 2024, las pérdidas se redujeron a 2,147 millones. Y en 2025, el último ejercicio cerrado, el agujero fue de 634.000 euros.
La lectura tiene dos caras. La pesimista: el partido lleva cuatro años en números rojos y ha quemado una cantidad ingente de recursos. La optimista: la hemorragia se está cerrando, no acelerando. La pérdida de 2025 es un 87% inferior a la de 2023. Pero el daño acumulado pesa.
Patrimonio neto: de 20,2 millones a 10,7 millones
El patrimonio neto de Podemos ha caído de 20,2 millones de euros en 2021 a 10,7 millones en 2025. Es decir, prácticamente la mitad del colchón financiero ha desaparecido en cuatro años. La expresión “suspensión de pagos” aparece en el debate, aunque los balances no la sostienen del todo: el patrimonio sigue siendo positivo, pero la tendencia es innegablemente descendente.
Hay quien sostiene que la situación es de emergencia real y quien recuerda que los partidos políticos en España rara vez llegan a la quiebra técnica. La financiación pública, los créditos bancarios y las donaciones permiten estirar la agonía. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿cuánto tiempo puede sobrevivir un partido con este ritmo de pérdidas?
El factor humano: fugas, crowdfunding y estrategia
El análisis de las cuentas se cruza con la realidad política. La formación ha perdido peso institucional, presencia en los medios y, sobre todo, capacidad de movilización. El crowdfunding que en su día financió campañas y estructuras ya no rinde como antes. Y la fuga de cuadros hacia otros proyectos políticos deja un vacío difícil de cubrir.
Algunos análisis apuntan a que la estrategia de supervivencia pasa por concentrar esfuerzos en Madrid, donde la formación busca mantener representación institucional. Otros, más escépticos, recuerdan que el partido ya pasó por una escisión dolorosa y que el ciclo electoral no favorece a las siglas que fueron símbolo de la nueva política y ahora parecen un vestigio de ella.
¿Qué dice el Tribunal de Cuentas?
El debate también ha sacado a relucir el papel del Tribunal de Cuentas en la fiscalización de los partidos. Los datos que maneja el organismo sobre préstamos y deudas de las formaciones políticas distan mucho de las cifras que los propios partidos declaran. La diferencia entre 1,7 millones y 8 millones no es un detalle menor: es la distancia entre una gestión ajustada y un agujero estructural.
La conclusión que se impone es incómoda para todos. Podemos no ha quebrado, pero su margen de maniobra se ha reducido drásticamente. Y en política, como en las empresas, la falta de liquidez acaba condicionando las decisiones mucho antes de que llegue el precipicio. La próxima cita electoral dirá si la formación puede remontar o si el desangramiento tiene fecha de caducidad.
Mientras tanto, el patrimonio sigue cayendo y los balances no mienten: la política también se juega en los números, y los números de Podemos llevan cuatro años en rojo.