Putin se acerca a su caída: las señales que Forbes detecta en el Kremlin
Forbes ha puesto el foco en un escenario que muchos analistas occidentales consideran ahora verosímil: la caída de Vladímir Putin. La publicación señala que las élites rusas comienzan a entrar en pánico ante el deterioro de la situación militar en Ucrania. No es un diagnóstico aislado: quienes recuerdan el colapso del Imperio Ruso y de la URSS advierten del patrón histórico de fracasos en campañas exteriores.
Las grietas en el frente interno
Las redadas de reclutas y la escasez de combustible son síntomas de una economía de guerra que se resquebraja. La moral en las filas rusas no levanta cabeza, y la posición del líder se vuelve insostenible a menos que consiga un éxito redondo —pero los «grandes éxitos» se limitan a la destrucción de civiles y pueblos, sin avances estratégicos significativos. Incluso hay quien señala que las élites están más preocupadas por sus intereses financieros en Occidente que por el desenlace del conflicto.
El factor nuclear como disuasión mutua
A pesar de las bravatas, el debate sobre un posible relevo en el Kremlin choca con la realidad de la disuasión nuclear. Cualquier cambio de liderazgo en Moscú se percibe como una amenaza existencial para Occidente, pero también para los propios rusos, que temen represalias si se atreven a dar el paso. Mientras tanto, las opciones que se barajan desde ciertos sectores —como movilizar a los militares contra el establishment europeo— suenan más a wishful thinking que a plan real.
Pero el tablero cambia rápido. Si las élites rusas perciben que la guerra está perdida, el tiempo de Putin puede agotarse antes de lo que muchos creen. La historia pesa: las guerras exteriores fallidas han sido la tumba de los regímenes rusos. Y, esta vez, no parece haber excepción.