Sánchez carga contra el Rey por Ceuta y Melilla: el error de las fechas
En plena ofensiva política, Pedro Sánchez ha vuelto a cargar contra la Monarquía. Esta vez, el presidente del Gobierno ha cuestionado la presencia del Rey en Ceuta y Melilla, asegurando que Felipe VI lleva «más de 20 años» reinando. La afirmación, sin embargo, no resiste el más mínimo contraste con la realidad. Felipe VI ascendió al trono el 19 de junio de 2014, tras la abdicación de su padre. En la actualidad, el monarca acumula algo más de una década en el cargo, no dos. El error, aunque pueda parecer menor, revela una estrategia de desgaste que ya ha sido señalada por varios analistas.
La monarquía parlamentaria y el control de la agenda real
La crítica de Sánchez se enmarca en un debate más amplio sobre el papel del Rey en el sistema constitucional. En una monarquía parlamentaria, la agenda oficial del monarca está refrendada por el Gobierno. Así lo establece la Constitución. Por tanto, las visitas oficiales del Rey a Ceuta y Melilla dependen del Ejecutivo. Sin embargo, hay matices: los actos privados no requieren refrendo. El Rey podría, en teoría, viajar a Ceuta como particular, sin necesidad de autorización gubernamental. No lo ha hecho. Esta paradoja ha sido destacada por quienes consideran que la Corona ha preferido no incomodar a Marruecos, país que reclama la soberanía de ambas ciudades.
El valor estratégico de Ceuta y Melilla
Más allá de la anécdota, la cuestión de fondo es la importancia estratégica de Ceuta y Melilla. Ambas ciudades controlan el Estrecho de Gibraltar, uno de los pasos marítimos más transitados del mundo. En un contexto geopolítico cambiante, con Rusia y China impulsando una nueva ruta ártica que podría reducir el tráfico por el Canal de Suez, el valor de estas plazas se incrementa. Cederlas, como algunos temen, sería una aberración estratégica de primer orden. La discusión sobre las visitas reales, por tanto, no es baladí: refleja la tensión entre la soberanía española y las pretensiones marroquíes.
El dato que descoloca
Mientras tanto, el Rey ha realizado visitas privadas a otras ciudades españolas, como Toledo, sin necesidad de refrendo. Estas escapadas, que no requieren autorización gubernamental, contrastan con la ausencia total de presencia real en Ceuta y Melilla. La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué el monarca no ha hecho lo mismo con las ciudades autónomas? Algunos apuntan a una decisión deliberada para no tensar la relación con Marruecos. Otros, a una falta de iniciativa de la Corona. El dato, sin embargo, es tozudo: en más de una década de reinado, Felipe VI no ha pisado oficialmente ni Ceuta ni Melilla. Y eso, en plena crisis diplomática con Rabat, no es un detalle menor.