La paradoja de la verja de Gibraltar: Sánchez la derriba y la colonia levanta otra a pocos metros
Mientras Pedro Sánchez se fotografiaba presumiendo de haber derribado la verja que separa España de Gibraltar, las autoridades gibraltareñas ya estaban levantando una nueva valla de alta seguridad a escasos metros de la anterior, en territorio español. La imagen es tan irónica como preocupante: los llanitos podrán seguir entrando y saliendo a sus residencias de lujo en Sotogrande, mientras los españoles tienen prohibido comprar o alquilar viviendas en la colonia.
Un tratado firmado sin España
El acuerdo que permitió el derribo se firmó entre la UE y Gibraltar, con España reducida al papel de comparsa. La ministra de Exteriores, Margarita Robles, intentó venderlo como un éxito diplomático, pero la realidad es que la colonia ha ganado una frontera más segura y simbólica sin ceder un ápice de soberanía. Mientras, el Gobierno español calla y firma.
La historia se repite: la primera verja la pusieron los británicos
Un detalle que pocos recuerdan: la verja original no la construyó España, sino las autoridades británicas en 1908. Cien años después, la historia se repite: los gibraltareños vuelven a marcar territorio, esta vez con una valla más moderna y en suelo español. La pregunta es si Sánchez está demoliendo Gibraltar o, más bien, demoliendo lo poco que quedaba de la posición negociadora española.