De 500.000 a 1,3 millones: la regularización que se desboca
Lo que empezó como una promesa de regularizar 500.000 inmigrantes se ha convertido en una cifra que ya roza los 1,3 millones. Un salto que, según los análisis, se multiplicará aún más con la reagrupación familiar y la conocida como "ley de nietos", que podría añadir otros 2,5 millones a la población. En total, las proyecciones a una década hablan de hasta 10 millones de nuevos residentes.
El efecto en cadena de las regularizaciones
La reagrupación familiar es el factor que más distorsiona las previsiones. Cada regularizado puede traer a su cónyuge e hijos, y a su vez estos pueden reagrupar a sus propios familiares. Un efecto multiplicador que algunos analistas cifran en un factor de 3 o 4 sobre la cifra inicial. A esto se suma la ley de nietos, que permite a descendientes de emigrantes españoles obtener la nacionalidad. Sumando ambos factores, el impacto demográfico es enorme.
El mercado de la vivienda, en la diana
Uno de los efectos más visibles es la presión sobre los precios de la vivienda. En una de las zonas más exclusivas de Madrid, la tasación automática de un piso ha subido un 25% en poco más de un año. La lógica es simple: más demanda, precios al alza. Pero los nuevos residentes no siempre tienen el poder adquisitivo para competir en el mercado libre, lo que abre la puerta a fenómenos de ocupación y tensiones sociales.
Con estas cifras sobre la mesa, el debate sobre el modelo migratorio y su sostenibilidad está lejos de cerrarse. Mientras unos la defienden como necesaria para el sistema de pensiones, otros ven una espiral que difícilmente se podrá controlar.