Oscar Puente amenaza a Feijoo: del pulso en X a las acusaciones de pucherazo
¿Qué lleva a un ministro a prometer a la oposición que «lo pagará caro en las urnas»? El ministro de Transportes, Óscar Puente, volvió a incendiar la red X con un mensaje directo contra el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, que ya ha sido comparado con las amenazas mafiosas de la Cosa Nostra a los jueces Falcone y Borsellino. El tono del tuit –«lo que estás haciendo lo pagarás caro en las urnas»– ha sido interpretado por muchos como una confesión de intenciones: el Gobierno planea manipular el resultado electoral con la ayuda de INDRA y la ley de nietos.
La frase que desencadenó la tormenta
La literalidad de la amenaza –«lo pagarás caro»– ha provocado que varios analistas señalen un paralelismo con los métodos del hampa. En un comentario que se ha viralizado, se recuerda que Giovanni Falcone y Paolo Borsellino fueron asesinados tras recibir advertencias similares. Sin embargo, la dinámica política española es otra: Puente no habla de violencia física, sino de urnas. Pero ¿qué urnas? Para sus críticos, la clave está en el concepto de «pucherazo» asistido por la tecnología de INDRA, la empresa que gestiona el recuento, y la expansión del censo gracias a la ley de nietos.
La ley de nietos y los dos millones y medio de nuevos votantes
La denominada ley de nietos, oficialmente Ley de Memoria Democrática, ha permitido que descendientes de españoles emigrados –muchos de ellos nacidos y residentes en América Latina toda su vida– accedan a la nacionalidad y, con ella, al derecho al voto. Según datos que circulan en los entornos del PP y que han sido recogidos por El Español, la embajada en Paraguay ya estaría nacionalizando bisnietos, y el cónsul en Caracas animaría a tataranietos a solicitar la ciudadanía. La cifra que se maneja es de hasta dos millones y medio de potenciales nuevos votantes, la mayoría con perfil favorable al PSOE. Sumados a los aproximadamente siete millones que el partido de Sánchez considera su «fondo de armario» electoral, el bloque socialista podría garantizarse la mayoría sin necesidad de pactos.
¿Confesión o bravuconada?
La oposición no ha tardado en calificar el tuit de Puente como una «confesión» de que el Gobierno ya tiene amarrado el pucherazo. «Esto es una confesión del pucherazo que van a montar con INDRA y la ley de nietos. Lo está confesando con su amenaza», reza uno de los comentarios más compartidos. Desde el PSOE, en cambio, se defiende que Puente solo advertía de que Feijoo tendrá que rendir cuentas en las urnas por su gestión. Pero el hecho de que el mensaje coincida con la polémica sobre la integridad del sistema electoral –con INDRA como única adjudicataria del software de recuento– añade un componente artefacto peligroso. Para colmo, el mismo día se conocía que la empresa pública Correos ha sido señalada por supuestas irregularidades en el envío de documentación electoral.
Un clima de guerra civil declarada
El debate trasciende lo económico. Las referencias a la Segunda República, al asesinato de Alopécico Sotelo y a la «limpieza» del país que algunos piden muestran hasta qué punto la polarización ha roto el tablero. En varios mensajes se habla abiertamente de «guerra civil» y de que el Gobierno habría traído «mercenarios experimentados en guerras africanas» para reprimir a la oposición. Aunque estas afirmaciones no se sostienen con datos, reflejan el nivel de desconfianza mutua. Mientras unos ven en Puente a un «explotador barriobajero», otros recuerdan que Feijoo y el PP nunca han presentado un proyecto de país creíble, limitándose a copiar las directrices de la órbita anglosajona.
Lo que viene: elecciones 2027 en el horizonte
Con las elecciones generales previstas para 2027, el pulso entre el Gobierno y la oposición se ha acelerado. El propio Puente parece estar opositando a la sucesión de Sánchez, según algunos analistas. Pero la gran pregunta –que queda abierta– es si una amenaza tuitera es suficiente para desencadenar una crisis institucional. A juzgar por la reacción de la red, el ministro ha conseguido exactamente lo que quería: fijar el foco en el embeleco electoral y desviar la atención de la gestión económica. Ironías de la política: el ministro de Transportes, que acumula 48 homicidios en su haber por las negligencias ferroviarias (según sus críticos), se permite dar lecciones de transparencia democrática. Al loro.