Von der Leyen acapara la política exterior y la UE se divide
Primero fue António Costa. Luego, el ministro de Exteriores francés. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha conseguido que el Consejo Europeo y la diplomacia gala coincidan en una queja: su intención de centralizar en la Comisión la política exterior de la UE. Los rumores, recogidos por Euractiv y La Vanguardia, han disparado las alarmas en un momento en que Bruselas debate su papel en un mundo que ya no respeta sus reglas.
La queja institucional
El Tratado de la UE reparte la representación exterior: António Costa, como presidente del Consejo, y Kaja Kallas, como alta representante, son las voces designadas. Por eso, cuando Von der Leyen anuncia que “Europa ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial”, muchos embajadores ven una extralimitación. El Mundo recoge que “muchas voces consideran que la presidenta se está extralimitando en sus funciones”.
El debate democrático de fondo
Hay quien responde que Von der Leyen también fue elegida por el Parlamento Europeo por mayoría absoluta. Pero los críticos recuerdan que el Parlamento no elige la política exterior, y que convertir la Comisión en un ministerio de Exteriores de facto vaciaría de contenido a los tratados. La paradoja: cuanta más eficacia se busca, más se acentúa el déficit democrático.
La discusión llega en mal momento, con la UE intentando definir su voz frente a Estados Unidos y China. Pero el dato que descoloca es otro: mientras Costa y Francia se quejan, Kaja Kallas, la única con mandato parlamentario claro, sigue sin tener el peso que le corresponde. A este paso, la política exterior no la hará quien tenga el mandato, sino quien controle el micrófono.