Cinco años de IMV: el 46% de los hogares sigue cobrando
¿Cuánto tarda una ayuda temporal en convertirse en estructural? En el Ingreso Mínimo Vital, la respuesta apunta a un lustro. El 46% de los hogares que empezó a cobrar la prestación sigue con ella cinco años después, según los datos que maneja la AIReF, que añade un matiz incómodo: la permanencia es más elevada entre quienes perciben una cuantía cercana a la renta garantizada. Traducido: cuanto menos te separa la ayuda de la salida, menos prisa tienes por salir.
Qué pide la AIReF para el Ingreso Mínimo Vital
El supervisor independiente no propone recortar la prestación. Propone mejorar su conexión con el empleo, que es una manera elegante de decir que hoy esa conexión no existe. La cifra que vertebra el asunto —46% de permanencia a cinco años— no describe a un colectivo concreto ni a una región concreta: describe un diseño. Una ayuda que se calcula contra la renta del hogar y que se retira cuando el hogar sube de ingresos solo funciona si el salto a un empleo mejora de verdad la situación. Si no lo mejora, el sistema está pagando por no trabajar sin quererlo.
El diferencial que desactiva la búsqueda de empleo
Aquí entra el número que se repite en cualquier conversación de barra de bar: 733 euros mensuales. Sobre esa base, un puesto de jornada completa que apenas sume unos 200 euros más se convierte en un mal negocio: desplazamiento, horario, jefe y compañeros incluidos. El salto de la prestación al salario puede ser tan estrecho que el trabajador no vea motivo para moverse. La objeción obvia es que una paga no es un sueldo: no cotiza lo mismo, no genera carrera ni derechos. Cierto. También es cierto que, a fin de mes, el bolsillo no distingue entre cotizar y cobrar.
De dos a tres años y se acabó
La propuesta que gana terreno es la del límite temporal: dos o tres años, con formación y búsqueda activa obligatorias. Tiene un punto ciego que no se puede ignorar: a partir de cierta edad —cerca de los sesenta— el mercado no contrata ni con formación acreditada. Convertir la ayuda en una cuenta atrás para quien no tiene salida no es un incentivo, es una condena con fecha.
El debate real no es si el IMV sirve. Es si sirve para lo que dice servir. Y ahí seguimos esperando.