Cruz Roja en Ceuta: la polémica por su ausencia en la DANA y el volcán
Mientras los focos apuntan a la crisis migratoria en Ceuta, un runrún creciente recorre los canales de opinión: ¿dónde estaba Cruz Roja cuando la DANA arrasó Valencia? La pregunta ya no es retórica. En los últimos días, el despliegue de voluntarios en la ciudad autónoma ha reabierto una discusión incómoda sobre las prioridades de la organización humanitaria.
La crítica: prioridad a las cámaras
El argumento central es la visibilidad. Se reprocha a Cruz Roja que sus equipos aparezcan con profusión en eventos con cobertura mediática, como la llegada de migrantes a Ceuta, mientras que en catástrofes como la DANA, el volcán o los incendios la respuesta fue lenta o directamente invisible. Un dato circula con fuerza: en Valencia, según los testimonios, la organización tardó dos semanas en aparecer sobre el terreno, y cuando lo hizo, el gesto más tangible fue la entrega de una tarjeta de débito para compras, en lugar de ayuda directa. La anécdota se ha convertido en símbolo de una supuesta desconexión entre la imagen corporativa y el trabajo real.
El trasfondo: la batalla por la confianza
Hay quien va más allá y cuestiona la naturaleza de la institución, desde su origen hasta su modelo de financiación. Esas acusaciones, a menudo extremas, no tienen confirmación, pero reflejan un clima de escepticismo creciente. La discusión no es trivial: las ONG dependen de la confianza pública para captar donaciones y voluntarios. Cuando se percibe una doble vara de medir —unos despliegues fotogénicos y otros negligentes—, el daño reputacional puede ser profundo.
La pregunta sigue en el aire: ¿es un problema de coordinación, de recursos o de prioridades? Los datos disponibles no lo dirimen. Lo que sí queda claro es que la organización tiene una asignatura pendiente: demostrar que su presencia no se rige por el foco de las cámaras.