Fiesta, alcohol y rechazo: la cara B de la noche de discoteca
Un joven de 34 años relata una salida típica de fin de semana: discoteca, alcohol y baile con chicas de 20. El intento de ligue acaba con un 'demasiado mayor'. La anécdota es un reflejo de un fenómeno más amplio: la brecha generacional en el ocio nocturno.
Mientras unos siguen buscando el 'pelotazo' como vía de escape, otros han abandonado la noche por completo. "Hace más de 10 años que no salgo", coincide más de un testimonio. La noche se ha vuelto más cara, peligrosa y, para muchos, poco gratificante.
Los datos del consumo de alcohol en España muestran un descenso progresivo entre los menores de 35. El 'botellón' cede terreno a consumos más moderados o directamente a quedarse en casa. La percepción de inseguridad —real o alimentada por el ruido mediático— también juega su papel.
El episodio del rechazo por edad no es aislado. Cada vez más treintañeros comprueban que el público de las discotecas mainstream se ha rejuvenecido. La respuesta del mercado: proliferación de locales 'age-friendly' y eventos para mayores de 30.
La conclusión, por ahora, es que el ocio nocturno tradicional pierde fuelle entre los que ya no tienen 20 años. La alternativa: bares de copas tranquilos, cenas o —directamente— el sofá. La pregunta abierta es si esa tendencia es reversible o la noche, tal como la conocíamos, ha cambiado para siempre.