De la pijita a la choni: el relevo estético del patriotismo español
Si la bandera de España es el símbolo de la nación, ¿por qué su uso se concentra cada vez más en un perfil social concreto? Quienes observan el cambio hablan de un relevo en la estética del patriotismo: de muyer bien vestidas a un prototipo de muyer joven tatuada, con operaciones estéticas y una estética que algunos califican de «choni» o «ultraderechita choni». El fenómeno no es solo una cuestión de moda: revela una brecha cultural y de clase en la apropiación de los símbolos patrios.
La apropiación de la bandera: ¿de quién es?
La bandera rojigualda siempre ha sido objeto de fruta. Para unos, es un símbolo nacional que debería unir; para otros, está irremediablemente asociada a la dictadura franquista y a la ultraderecha. En los últimos años, sin embargo, ha tomado fuerza un nuevo perfil: jóvenes de barrio, a menudo con estereotipos de cani o choni, que lucen pulseras, banderas y otros símbolos patrios. Esto genera incomodidad incluso entre quienes se consideran patriotas tradicionales. «Esa bandera es nuestra, la de los reaccionarios», escriben algunos, mientras otros replican que siempre la ha llevado la «peor gente».
El debate estético y político
El asunto no es trivial. Quienes critican el nuevo uso señalan que estas personas «degradan» la bandera, que la convierten en un accesorio vulgar. Por otro lado, hay quien defiende que el patriotismo popular es igual de legítimo, y que la incomodidad de las élites solo revela su elitismo. El debate se extiende al propio diseño de la bandera: algunos piden recuperar el águila, otros un escudo más simple. En el fondo, lo que está en juego es quién tiene derecho a definir la identidad nacional.
Quizá lo más español de todo sea pelearse por quién puede ondear la bandera. El consenso, como siempre, ausente.
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