Japón ofrece casas a 32.000 dólares: el otro lado del milagro demográfico
Una vivienda unifamiliar a una hora de Tokio por 32.000 dólares. El dato, difundido en un foro escéptico, no es una broma: forma parte del fenómeno «akiya» en Japón, donde la población menguante deja miles de casas abandonadas que se venden por una fracción de su valor original. Pero, como siempre, el diablo está en los detalles.
La propiedad en cuestión, anunciada en internet, tiene el inconveniente de que su inodoro no está conectado a la red de alcantarillado: un depósito recoge los residuos y se vacía mensualmente. Además, los tiempos de desplazamiento pueden engañar: una hora desde Tokio puede ser en tren bala, lo que supone un trayecto real mucho mayor desde el centro. El escepticismo es comprensible cuando se compara con el mercado español, donde por ese precio apenas se compra una plaza de garaje en Madrid.
Por qué Japón regala casas (y España no)
Japón pierde población a un ritmo acelerado, sobre todo en áreas rurales y suburbanas. Precios que en los 80 eran astronómicos hoy se hunden. Mientras, en España, la vivienda sigue encareciéndose pese a que la demografía también se estanca. Un argumento recurrente apunta a que la presión de la inmi gración y el turismo masivo mantienen la demanda artificialmente alta, algo que Japón no ha experimentado con la misma intensidad. Quien defiende esta tesis sostiene que sin inmi gración, el parque inmobiliario español también se desplomaría como el japonés.
El espejo incómodo
La idea de comprar un piso en el centro de Madrid y mudarse a una casa por 32.000 dólares en la periferia japonesa seduce a más de uno. Pero la realidad de los costes ocultos –mantenimiento, impuestos, lejanía real– y la falta de liquidez en un mercado extranjero lo convierten en una fantasía para la mayoría. Sin embargo, el miedo a que el valor del ahorro se diluya en una España con inflación y sin vivienda asequible está muy presente. La pregunta que flota es: ¿cuánto tardará el mercado español en mostrar síntomas similares a los japoneses si la demografía sigue su curso? Por ahora, la respuesta es ningún plazo claro, pero el ejemplo japonés ya no parece tan remoto.