Gasolina a 1,37 tras la guerra de Irán: la escasez que no llegó
Un conductor llenó el depósito el 1 de agosto a 1,37 euros el litro y preguntó dónde estaba el apocalipsis que prometían las previsiones. La misma estación de servicio que en junio debía estar seca según algunos modelos. La gasolina sigue saliendo, el gasoil está más caro, y el IVA vuelve al 21% a final de mes. ¿Qué ha pasado con el desabastecimiento?
El precio que desmiente el colapso
Pese al cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 25% del crudo mundial, el barril se mantiene por debajo de 100 dólares y la gasolina no ha superado los dos euros que algunos daban por seguros. Hay quien ve en esto la prueba de que el mercado descuenta una solución rápida en Irán. Otros, en cambio, recuerdan que China ha reducido sus importaciones a la mitad y está tirando de reservas, y que EE.UU. está supliendo el desfase, pero por ley debe cerrar el grifo cuando sus reservas caigan al 20%, algo que se estima para finales de julio o septiembre.
Reservas: se están comiendo el colchón
Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) dibujan una situación menos dramática de lo que se pintaba, pero no tranquilizadora. España consigue comprar aproximadamente el 85% del petróleo que consume y el 15% restante lo está sacando de sus reservas, principalmente las comerciales. Antes del conflicto disponía de reservas estratégicas para 30 días y comerciales para 65, un total de 95 días de consumo. Ese colchón se está reduciendo mes a mes.
El gasoil, la verdadera preocupación
La atención se ha centrado en la gasolina, pero el problema serio está en el gasoil. Su precio sigue más alto, y el transporte internacional de pasajeros y mercancías empieza a notarlo, especialmente en las conexiones con Asia. En África y el sur de Asia la escasez ya no es una predicción, es una realidad cotidiana. Mientras tanto, el queroseno también acumula reservas a la baja, un dato que suele pasarse por alto.
Los escenarios de los bancos de inversión
Los modelos de Exxon y JP Morgan, citados en el análisis, apuntan a que las reservas utilizables podrían agotarse en septiembre si el conflicto se prolonga. Pero hay una brecha entre esos modelos y la realidad del surtidor. El mercado de futuros sugiere que las petroleras esperan una solución diplomática o militar que reabra el flujo. No es la primera vez que las previsiones catastrofistas se quedan cortas: durante la crisis de Ucrania también se pronosticó el desabastecimiento y las tiendas siguieron llenas.
El 1 de agosto, un conductor llenó el depósito a 1,37. Los depósitos no estaban vacíos, pero las reservas estratégicas seguían cayendo. El edificio no se ha incendiado, pero los análisis que citan a JPMorgan advierten de que las llamas se acercan. La pregunta es si el mercado está descontando una paz que no llega.