ILERNA y el grado medio de SMR: ¿inversión o chiringuito?
Matricularse en un grado medio de Sistemas Microinformáticos y Redes (SMR) a distancia por 554 euros el semestre suena a ganga comparado con la universidad. Pero cuando el centro es ILERNA, el escepticismo se dispara. Entre quienes defienden que el título abre puertas en trabajos técnicos "cuello azul" y quienes alertan de que sin prácticas obligatorias el título vale poco, el debate refleja una tensión más amplia: la FP privada vs. la pública, y el eterno dilema entre formarse para la empresa privada o preparar oposiciones.
El coste de oportunidad de elegir ILERNA
Por 554 euros, el estudiante obtiene cuatro módulos de SMR. El argumento a favor: "mucho mejor que miles de euros en una universidad". En contra, la ausencia de prácticas garantizadas. ILERNA no asegura la formación en centros de trabajo (FCT), un requisito legal para obtener el título oficial. Sin prácticas, el título queda en papel mojado. Además, la competencia es feroz: en un solo semestre, ILERNA acumula cerca de 3.000 alumnos en un FP con demanda, y sumando todos los centros privados se superan los 20.000. En la pública, las plazas son escasas: 30 por FP y región, con criterios de admisión que priorizan a menores de 18 años.
El perfil laboral del técnico en SMR
Quienes han trabajado en el sector describen un percio de "cuello azul" informático: cambiar fuentes de alimentación, instalar Windows, cableado estructurado, montar racks, configurar redes. Es trabajo que "mucha gente no quiere y por eso hay trabajo". Los salarios en helpdesk rondan 1.500-1.800 euros en 12 pagas, con posibilidad de extras en guardias. Sin embargo, la progresión requiere especialización: cloud, ciberseguridad o domótica. Sin esa evolución, el techo es bajo.
Opositar, la alternativa que gana enteros
Una corriente de opinión dominante en el hilo apuesta por las oposiciones a TAI (Técnico de Administración Informática) en la Administración General del Estado. Se argumenta que son más fáciles que las de administrativo, que han salido muchas plazas y que ofrecen estabilidad. Frente a la precariedad de la empresa privada —"la privada es para las castas inferiores"—, la función pública aparece como refugio. Incluso quien tiene un grado superior (DAM) muestra arrepentimiento por no haber optado por la oposición.
La reputación de ILERNA, el verdadero lastre
El principal problema no es el contenido del FP, sino el sello ILERNA. Varios testimonios coinciden en que cinco personas conocidas que estudiaron allí están arrepentidas. Algunos reclutadores confiesan que tiran directamente los CV con ese nombre. Se menciona incluso que los profesores duran como máximo un año. La conclusión: el título puede servir si se omite el centro, pero es un riesgo difícil de ocultar.
Con estos datos, la decisión se reduce a una apuesta: confiar en que el mercado valore los conocimientos por encima del certificado, o redirigir el esfuerzo hacia la pública o las oposiciones. El debate deja claro que, en el contexto actual, el escepticismo está más que justificado.