El cuerpo de Marta Robles a los 63 no es la noticia: la reacción sí lo es
Que una muyer de 63 años luzca «tipazo en bikini» se convierta en noticia dice más de la maquinaria mediática que de la propia Marta Robles. La imagen circula, el comentario se dispara y la conversación derrapa hacia el cuerpo ajeno. Nada nuevo bajo el sol, pero conviene pararse.
La confusión con Margarita Robles no es inocente
Hubo quien leyó el titular con prisa y confundió a la escritora con la ministra de Defensa. El «qué susto» llegó después. Las dos muyer, casi coetáneas, comparten apellido y poco más: una representa la cultura, la otra la política. El error no es banal: dice de un lector que reconoce el nombre pero no la trayectoria.
El chiste fácil sobre la edad marca el tono
A partir de ahí, la conversación baja al barro: referencias a residencias, a la gerontofilia, a un supuesto doble de Bruce Willis e incluso el inevitable «hace tres décadas» como baremo del tiempo. Como si un cuerpo de 63 años solo pudiera entenderse en clave de carnaval. Llama la atención la dificultad para simplemente aceptar que las personas envejecen, y que envejecer no es un chiste.
La pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo más seguiremos tasando a las muyer por su envoltorio en lugar de por su obra?