Los metales que Canarias vetó por ecologismo se extraen en Marruecos
Mientras la UE debate su transición energética, un proyecto minero en el sur de Marruecos ha reflotado una vieja polémica. Los metales que Canarias rechazó por presión ecologista serán explotados por una alianza marroquí-china, según publica Vozpópuli. La noticia no solo cuestiona la eficacia del activismo ambiental español: también expone la doble moral energética europea frente a potencias como China y la India.
Un proyecto que no entiende de fronteras ideológicas
El yacimiento se localiza en Tan Tan, localidad marroquí situada al sur del país, lejos incluso del disputado Sáhara Occidental. Quienes defienden la operación subrayan que la riqueza mineral no entiende de manifas: si España no la extrae, otro lo hará. Y el otro, en este caso, es una alianza con China, sin las ataduras medioambientales que ni siquiera el debate europeo ha logrado consensuar.
Hay quien recuerda que las manifestaciones contra las empresas españolas en Canarias fueron celebradas como una victoria ecologista. Ahora, el mismo recurso se extraerá en un país con menores exigencias ambientales y laborales. La ironía no se le escapa a nadie.
Europa se ata las manos mientras otros contaminan
El argumento de fondo trasciende el caso concreto. Mientras Europa impone restricciones climáticas a sus propias industrias, países como China, India o Bangladesh incrementan sus emisiones sin cortapisas. La renuncia europea, en este contexto, no reduce la demanda global de metales: simplemente traslada la extracción y la contaminación a jurisdicciones con menos controles.
Quienes minimizan el impacto replican que el proyecto está en territorio inequívocamente marroquí, por lo que España no tenía derechos previos sobre esos recursos. La queja, dicen, nace de una confusión geográfica: no es el Sáhara, es Marruecos.
La cuestión queda abierta: ¿fue el ecologismo canario una victoria o un tiro en el pie? Lo que parece claro es que los metales se extraerán, con permiso o sin él, y que el coste de la virtud europea lo pagan otros.