El Danubio exhuma mamuts y pecios de la Segunda Guerra Mundial
El Danubio, a su paso por Bulgaria, ya no es solo un río. La sequía ha dejado al descubierto restos de mamuts que llevaban siglos bajo el agua, mientras el Rin y el Danubio marcan los niveles más bajos desde que hay registros, en 1880. La escena tiene algo de postal apocalíptica y de oportunidad económica a la vez.
Los ríos en mínimos desde 1880
La cita que circula estos días es demoledora: el Rin y el Danubio están en sus niveles más bajos desde que se tienen registros oficiales, allá por 1880. El descenso del agua ha hecho aflorar en el tramo búlgaro del Danubio restos de mamuts, y en otros puntos del curso, pecios de la Segunda Guerra Mundial que los sedimentos habían tragado. Buques nazis incluidos.
El valor del hierro prefisión
La discusión no es solo arqueológica. Un barco hundido en un río en los años 40 lleva décadas sin desguazarse, y su hierro tiene un precio que no depende del mercado de chatarra convencional. Al fabricarse antes de las pruebas nucleares, carece del fondo radiactivo de las aleaciones actuales, un detalle muy cotizado para instrumental científico. Por eso se discute si la extracción compensa: los mínimos históricos del caudal, que ya lastran el transporte de mercancías, complican el salvamento.
Mientras los pecios emergen, el debate sobre su destino apenas empieza. El dato que descoloca: en plena crisis energética, el hierro de un pecio de los años 40 puede valer más que el que se fabrica hoy. La historia, tumbada en el lecho del río, ha pasado de ser patrimonio a ser activo. Y a nadie parece importarle el mamut.