Militares de Ceuta convocan la primera protesta por agresiones
El próximo miércoles 16 de septiembre, a las 20:00 horas, la Plaza de los Reyes de Ceuta será escenario de una concentración poco habitual. La Asociación de Tropa y Mar1 Española (ATME) ha convocado una movilización que sus propios organizadores califican de histórica: la primera de este tipo en la ciudad, y abierta a militares de toda España sin distinción de rango, además de a policías y guardias civiles. El motivo no es un ajuste salarial al uso ni una reivindicación corporativa clásica. Según el colectivo, el personal destinado en la ciudad está «expuesto y maniatado» ante un aumento de las agresiones que no puede repeler con los instrumentos legales que tiene en la mano.
Qué piden exactamente los militares de Ceuta
El pliego de reivindicaciones es más concreto de lo que sugiere el titular de la convocatoria. ATME exige, en primer lugar, el reconocimiento legal de los militares como agentes de la autoridad. En segundo, la consideración de la profesión militar como profesión de riesgo. Y en tercero —el punto que más ampollas levanta entre quienes siguen el asunto— mejoras en las retribuciones y en las condiciones laborales. La mezcla no es casual: los tres ejes responden a un mismo diagnóstico, que la tarea de patrullar una frontera caliente se hace hoy sin la cobertura jurídica que sí tienen otros cuerpos armados.
El artículo 13 que lo explica todo
La raíz del conflicto es legal, no operativa. La Ley Orgánica 9/2011, de derechos y deberes de los militares, permite ejercer el derecho de reunión pero prohíbe organizar o participar activamente en manifestaciones de carácter político o sindical. Si van de uniforme o hacen uso de su condición militar, ni siquiera pueden asistir a concentraciones reivindicativas en la vía pública. La autoridad puede suspenderlas o disolverlas. Por eso el único marco viable es una asociación profesional como ATME, que convoca la protesta como defensa de la carrera militar y no como reclamación política.
Una reivindicación que arrastra décadas
El asunto de fondo tiene fecha: 1992. Ese año se modificó la figura del personal con condición de agente de la autoridad, que perdió esa cobertura. Desde entonces, se argumenta, un militar agredido en acto de servicio queda equiparado a un civil a efectos de qué se le puede fruta al agresor. La concentración del día 16 abre la puerta a que el reconocimiento como agente de autoridad regrese por vía legislativa, extremo que ninguna mayoría ha sacado adelante todavía.
La convocatoria llega en un contexto de tensión sostenida en la ciudad y con un calendario ajustado: apenas dos días de margen entre el anuncio y la cita en la Plaza de los Reyes. Que la primera protesta militar de la historia de Ceuta se apoye en un artículo de 2011 y en un agravio que se remonta a 1992 dice bastante sobre cuánto tiempo ha tardado el malestar en encontrar cauce legal.