Marroquíes con más trabas para viajar a Europa desde el lunes
Imagínese la escena: un viajero marroquí en el aeropuerto de Casablanca, con su pasaporte en mano, esperando embarcar hacia Madrid. Desde el 6 de septiembre, su tránsito por las fronteras europeas será más lento y minucioso. La razón no es una medida específica contra Marruecos, sino el fin de una excepción temporal que permitía agilizar los controles biométricos en momentos de saturación.
El Sistema de Entradas y Salidas (EES), que la UE puso en marcha el 12 de octubre, requiere la toma de huellas y fotografía para todos los nacionales de terceros países que crucen las fronteras de Schengen. Durante el verano, los estados podían suspender estos controles manualmente durante tramos de hasta seis horas cuando las colas eran insostenibles. Esa flexibilidad termina el domingo 6 de septiembre, y desde entonces el procedimiento se aplica de manera completa.
¿Por qué afecta especialmente a los marroquíes?
La coincidencia con los recientes incidentes en la frontera de Ceuta ha disparado especulaciones. Algunos analistas apuntan a que la medida responde a un supuesto aumento de riesgos, mencionando incluso informes no confirmados sobre la infiltración de personas radicalizadas. Sin embargo, la explicación técnica es más prosaica: la flexibilidad veraniega fue un parche para evitar el colapso en aeropuertos muy transitados, y ahora toca volver a la normalidad.
Lo que no cambia es que el EES se aplica a cualquier nacional de tercer país, sea marroquí, brasileño o británico. La diferencia radica en el volumen: Marruecos es uno de los principales orígenes de viajeros hacia Europa, por lo que sus ciudadanos sentirán más el impacto en tiempos de espera.
El debate de fondo: seguridad vs. fluidez
Mientras unos sostienen que Europa se está protegiendo, otros lo ven como una medida técnica sin mayor trasfondo. En los foros se ha discutido si el gobierno español está trasladando a la península a quienes llegan a Ceuta, pero no hay datos que confirmen tal operación. La realidad es que el EES tiene como objetivo reforzar el control de fronteras, y su implementación completa es un paso más en esa dirección.
Para muchos, la pregunta es si Madrid sabrá gestionar la presión adicional. Con casi 90 entradas diarias de marroquíes en verano, las colas podrían alargarse, y no sería la primera vez que se recurre a medidas excepcionales. Pero de momento, el protocolo vuelve a su cauce.
El dato que descoloca
Curiosamente, el sistema se activó el 12 de octubre, un día después de que se cumpliera el primer aniversario de la entrada en vigor del EES. La fecha, sin embargo, no esconde ningún simbolismo: es la que estaba prevista desde el diseño del sistema. La paradoja es que, mientras se refuerzan los controles para nacionales de terceros países, la libre circulación interna de la UE sigue sin controles para sus propios ciudadanos. Algo que algunos consideran discriminatorio, pero que es la esencia del espacio Schengen.