Los indexados devoran a la gestión activa: la comisión del 1,5% ya no se justifica
Pagar un 1,5% anual por un fondo que replica el índice al 95% es un error que el mercado está corrigiendo a marchas forzadas. La diferencia de comisiones entre un fondo indexado (0,15%) y uno de gestión activa (1,5%) es de diez veces, y la rentabilidad media, a largo plazo, acaba siendo prácticamente idéntica. El dinero fluye hacia donde no hay fricción, y la gestión activa pierde terreno cada trimestre.
La comisión mata: 0,15% frente a 1,5%
El argumento es simple y demoledor. Si un fondo activo cobra un 2% de gestión y su cartera se mueve un 95% como el benchmark, el inversor está pagando por algo que podría obtener por una fracción del coste. Los datos de la industria lo confirman: la mayoría de los fondos activos no supera a su índice de referencia después de comisiones. Y cuando lo hacen, es por poco margen y con mucha suerte. La teoría de los mercados eficientes, que sostiene que es casi imposible batir al mercado de forma consistente, se ha convertido en el mantra de los que prefieren no pagar por algo que no se puede garantizar.
La concentración en IA: el talón de Aquiles del MSCI World
Pero no todo es color de rosa para los indexados. El MSCI World, el favorito de los ahorradores, está cada vez más concentrado en las grandes tecnológicas, especialmente en las empresas de inteligencia artificial. Esa concentración es un riesgo: si la burbuja de la IA estalla, el índice se hundirá con ella. Algunos inversores señalan que el MSCI ACWI IMI, más diversificado, es una alternativa más segura, pero la mayoría sigue comprando el mismo producto de moda. La pregunta es si esa marea de dinero que entra en los indexados está alimentando la burbuja en lugar de diversificarla.
¿Y si hay crisis? El 2008 como espejo
La historia reciente ofrece pistas. En la crisis de 2008, el MSCI World cayó un 57,8%. Los sectores defensivos, como consumo básico o salud, también cayeron, aunque menos. La conclusión es que en una crisis global, casi todo se desploma. Algunos inversores, ante este escenario, prefieren refugiarse en fondos monetarios o en activos físicos, como inmuebles o metales, que históricamente aguantan mejor la inflación. Pero la filosofía indexada es clara: se invierte igual llueva o haga sol, y se asume la volatilidad. La duda es si los que ahora dicen eso mantendrán la disciplina cuando el mercado se desplome.
La gestión activa de calidad existe, pero cuesta
No todo es negativo para los gestores. Hay fondos activos que han demostrado batir al mercado, como Gamma Global FI, que combina renta fija con una pequeña parte de renta variable y ofrece rentabilidades atractivas, aunque con comisiones elevadas. También hay gestoras value españolas, como Cobas, Horos o Azvalor, que defienden la inversión en valor y que algunos inversores siguen con atención. El problema es que la mayoría de los fondos activos no justifica su coste, y el inversor medio, que no tiene tiempo ni conocimientos para seleccionar al gestor adecuado, acaba optando por el indexado.
La tendencia es clara: el dinero migra hacia los indexados, y la gestión activa pierde cuota. Pero la pregunta que queda en el aire es si esa marea se invertirá cuando llegue la próxima crisis. ¿Cuántos inversores mantendrán su fe en el índice cuando vean caer su cartera un 50%? La historia dice que muchos venderán en el peor momento, y entonces la gestión activa, con su capacidad de seleccionar valores y protegerse, podría volver a brillar. O quizás no. El tiempo lo dirá.