Esterilizar un gato: la ley, el coste y el debate
Desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, quien tenga un gato como mascota está obligado a esterilizarlo antes de que cumpla seis meses, y muchos ayuntamientos financian campañas para hacer lo propio con las colonias callejeras.
El asunto tiene una pata económica que apenas aparece en los titulares: en el debate se cifra en torno a 100 euros por animal el coste de cada esterilización, a la que el propietario suma el chip, las vacunas y el pienso. Quien lo plantea sostiene que, multiplicado por colonias y por subvenciones municipales, deja de ser una anécdota.
¿Qué obliga la Ley de Bienestar Animal sobre los gatos?
La norma fija la esterilización de los gatos domésticos antes de los seis meses como punto de partida. No es una novedad absoluta en la práctica: hay quien sostiene que el veterinario viene recomendando desde hace más de una década el pack de chip, vacunas y castración como primer paso al registrar un animal. Lo que cambia con la ley es el rango: pasa de recomendación a exigencia.
Para los gatos callejeros el mecanismo es distinto. Los ayuntamientos colaboran con asociaciones que gestionan las colonias, y la financiación sale, en buena parte, de dinero público.
El coste real: 100 euros por gato y quién lo paga
Aquí aparece el dato que ordena la discusión. Una esterilización ronda, según el cálculo que circula en el debate, los 100 euros de media, a lo que se suma alimentación y cuidados. La sospecha que recorre el asunto es que el volumen de dinero público destinado a estas campañas es lo que mantiene alineadas a las asociaciones con la norma. Se argumenta que toda organización que recibe subvención acaba defendiendo el marco del que vive. Es una hipótesis, no un dato, y como hipótesis conviene tratarla.
¿Empeora la esterilización la salud del gato?
No hay consenso en el material disponible. Frente a quien afirma que la operación deteriora la salud del animal, se sostiene lo contrario: una gata esterilizada tendría menos riesgo de padecer cáncer uterino y de mama que una no operada. La discusión se mueve entre afirmaciones genéricas y experiencia veterinaria, sin un estudio citado que cierre el asunto.
Protectoras saturadas y el argumento poblacional
El argumento que sostiene la norma es demográfico. La gestación de una gata dura dos meses y las camadas son numerosas. La esterilización se plantea como la única alternativa viable al sacrificio de crías, práctica extendida antes y hoy socialmente inviable. Las protectoras, se dice, están saturadas. No hay escasez de gatos, justo lo contrario.
Con la ley en vigor y las protectoras desbordadas, queda un punto sin cerrar: cuánto de esta política responde al bienestar animal y cuánto a la estructura de subvenciones que la sostiene. Nadie ha publicado la cuenta completa. Y mientras no se publique, la discusión seguirá circulando sin dueño.