Los menores de Manresa acumulaban siete detenciones antes del homicidio
La libertad vigilada no impidió que dos menores con un historial delictivo considerable acabaran detenidos por un homicidio en Manresa. Pere O., de 15 años, y Otman A., de 16, sumaban cuatro y tres detenciones respectivamente por robos violentos, lesiones e incluso tentativa de homicidio. La Fiscalía ha confirmado que ambos se encontraban bajo esta medida por un delito previo sin relación con el crimen.
Una medida terapéutica con límites evidentes
La Generalitat defiende que la libertad vigilada para menores se basa en medidas terapéuticas y de seguimiento orientadas a la reinserción. Sin embargo, los hechos de Manresa ponen en cuestión su eficacia. El historial de los detenidos, con detenciones por delitos violentos, sugiere que el sistema no logró frenar una escalada delictiva.
El debate sobre el fin de la pena
El artículo 25 de la Constitución española establece que las penas deben orientarse a la reeducación y reinserción social. Pero hay quien sostiene que la retribución debería ser el fin principal. La «humanización» del derecho penal, argumentan, acaba favoreciendo al delincuente en detrimento de la víctima. En este caso, la familia del fallecido solo espera justicia, y no parece que la medida de libertad vigilada haya contribuido a prevenir el desenlace.
Mientras el sistema siga priorizando la reinserción sobre la retribución, casos como este seguirán alimentando el debate sobre la eficacia de la justicia juvenil. La pregunta es si la sociedad está dispuesta a endurecer las penas o si la rehabilitación sigue siendo el objetivo.