Gasóleo de calefacción: llenar ya el depósito o pagar más en enero
¿Llenar el depósito de gasóleo de calefacción ahora o esperar a que baje? Es la pregunta que se repite cada otoño en cualquier casa con caldera de gasoil, y este año trae un agravante: el precio se mueve rápido y hacia arriba. La respuesta corta es incómoda. Esperar casi nunca sale barato. Entre los 1.000 y los 2.000 litros que traga una vivienda unifamiliar, la diferencia entre comprar hoy y dentro de un mes no se mide en cafés, se mide en facturas.
El cálculo que rompe el «no corre prisa»
Con un depósito pequeño —el de un coche, 50 litros— un diferencial de 20 céntimos son 10 euros. Un par de cafés. Ese es el argumento de quien dice que no merece la pena precipitarse. El fallo es de escala. Un depósito de calefacción carga entre 1.000 y 2.000 litros; con esa horquilla, cada céntimo de subida pesa lo suyo. Y los céntimos se acumulan: hay quien ha visto el litro de gasóleo de calefacción pasar de 1,37 euros en Galicia (IVA incluido) a 1,44 euros en cuestión de días. Siete céntimos que, sobre 1.500 litros, superan los 100 euros.
Por qué el precio se ha puesto nervioso
Las referencias internacionales no ayudan. El diésel en Estados Unidos superó por primera vez los 6 dólares por galón (3,78 litros), según los datos que maneja GasBuddy, y el crudo cotiza condicionado por la tensión en Oriente Medio y el mar Rojo. Todo apunta al mismo lado: cuando el transporte marítimo se complica y los inventarios se tensan, lo que paga quien llena su depósito en un pueblo de Burgos es la última versión de esa cadena. En las Merindades, el litro baja a 1,35 euros si se compran 400 litros, pero sube a 1,39 para tan solo 200. Aquí el volumen es dinero.
Cuánto gasta de verdad una casa: manda el aislamiento
El consumo decide más que el precio. Una vivienda unifamiliar de 90 metros, de construcción antigua y sin aislamiento, se va a unos 1.400 litros por invierno, de mediados de octubre a finales de marzo. Otra de 80 metros, en zona de montaña a 800 metros de altitud, con ventanas de madera y cristal simple, aspira a gastar parecido. Hay quien proyecta más de 1.800 euros solo para calentar la casa hasta la primavera. Y el contraste territorial es brutal: en Valencia, cuatro bombonas de butano —unos 65 euros— bastan para pasar el invierno entero.
Gas natural, leña o placas: las alternativas
Frente al gasoil emerge una batería de opciones: el gas natural, más barato que el gasoil para calefacción; la biomasa y la leña, que muchos recuperan del año anterior; y las placas solares, apoyadas en acumuladores de tarifa nocturna para cuando no hay sol. El gasoil tiene un punto a favor que nadie discute: pagas lo que quemas. Con el gas, avisan los más cenizos, siempre hay una cuota mínima, subidas de tarifa e impuestos aunque la caldera esté apagada.
La recomendación de los veteranos de este mercadeo es clara y gélida: el depósito se llena a principios del verano, cuando nadie piensa en la calefacción y la demanda es mínima. Quien lea esto en otoño ya llega tarde. Lo cual, visto el panorama, es la noticia más cara del año.