Leonor, la universidad y la eterna discusión sobre la titulitis
La elección de la princesa Leonor de estudiar Ciencias Políticas ha reabierto un debate que parecía enterrado: ¿sirve de algo un título universitario en el mercado laboral actual? No es una pregunta nueva, pero el caso de la heredera al trono le da un altavoz inesperado.
El grado elegido y la sombra de la titulitis
El anuncio de que la princesa cursará un grado en Ciencias Políticas ha generado reacciones encontradas. Por un lado, están quienes consideran que es una elección lógica para alguien que se prepara para ser jefa del Estado. Por otro, los que ven en ello un ejemplo más de la «titulitis» española: la tendencia a acumular títulos sin que estos tengan una aplicación práctica inmediata. En un mercado laboral donde la formación profesional (FP) gana terreno, algunos argumentan que un grado universitario no garantiza empleo, y que oficios como la fontanería o la electricidad tienen más salida que una carrera de ciencias políticas.
¿Universidad o FP? El eterno dilema
La discusión no es nueva, pero el caso de la princesa la pone sobre la mesa con un matiz: su futuro no depende de encontrar trabajo, sino de desempeñar un papel institucional. Aun así, el debate refleja una preocupación real: la sobrecualificación y la desconexión entre los estudios y las necesidades del mercado. Mientras algunos defienden que la universidad aporta pensamiento crítico y formación integral, otros sostienen que la FP ofrece habilidades prácticas más demandadas. En el caso de Leonor, la balanza parece inclinarse hacia la formación académica, pero la pregunta de fondo sigue abierta: ¿qué valor tiene realmente un título en el siglo XXI?
Es probable que el debate continúe, pero el valor real del título se medirá en su desempeño futuro. Si la princesa demuestra que sabe aplicar lo aprendido, la discusión perderá fuelle. Si no, la titulitis tendrá un nuevo ejemplo.