Vacunas COVID: el informe que vincula lotes con dosis variables de tóxico
Un equipo de investigadores ha publicado un análisis masivo de los números de lote de vacunas COVID-19, afirmando que existe una correlación directa entre ciertos lotes y eventos adversos graves. El estudio, de 147 páginas y sin revisión por pares, sostiene que cada lote contenía una fórmula diferente, algunos con dosis letales de un tóxico y otros con placebo. La comunidad científica oficial lo desestima, pero la controversia crece.
Los hallazgos del informe no publicado
Según los autores —cuatro estadísticos, dos farmacólogos y un exregulador de la FDA—, analizaron 12.000 números de lote cotejándolos con los informes de eventos adversos del sistema VAERS. La correlación, afirman, es absoluta. El estudio fue publicado en un servidor descentralizado porque ninguna revista aceptó revisarlo. Identifican el tóxico como óxido de grafeno reducido (rGO) y señalan que las muestras de cuatro marcas de vacunas (Pfizer, Moderna, Janssen y otras) contenían estructuras compatibles con grafeno, verificadas mediante espectroscopía Raman y microscopía óptica con cadena de custodia policial.
Las muertes de investigadores clave
La controversia se intensifica con las muertes de al menos dos científicos que habían confirmado estos hallazgos: el experto alemán en grafeno Andreas Noack y el investigador Domenico Biscardi, quien halló más de 50 elementos no especificados en las vacunas. Aunque no hay pruebas de que sus muertes fueran intencionadas, los defensores de la teoría las presentan como parte de un encubrimiento. El Dr. Campra Madrid, autor del estudio universitario citado, también ha sido señalado.
Las críticas y la postura oficial
Desde el otro lado, se argumenta que la correlación entre lotes y eventos adversos se debe a la asignación no aleatoria: los primeros vacunados fueron los más frágiles, por lo que es esperable que esos lotes tengan más efectos secundarios. Además, se califica de pseudocientífica la presencia de grafeno, recordando que las vacunas contienen lípidos y ARNm, y que supuestos avistamientos al microscopio son artefactos. También se señala que el 80% de las dosis podrían haber sido placebo (suero salino), lo que explicaría la baja incidencia de reacciones graves.
El debate está servido. Mientras unos ven una evidencia de experimentación no consentida a escala global, otros consideran que se trata de desinformación peligrosa. Lo cierto es que el informe no ha sido refutado formalmente, y la desconfianza hacia las vacunas sigue alimentándose.