El informe policial sobre Ceuta señala a gendarmes marroquíes
¿Fue la entrada masiva del 31J una operación coordinada y no una avalancha espontánea? El informe policial remitido a la juez que investiga los hechos apunta en esa dirección: el asalto habría sido guiado por gendarmes marroquíes bajo las órdenes de agentes de paisano, con una finalidad que no sería estrictamente migratoria. La tesis, que el CNI ya habría anticipado, implica directamente a Marruecos en la planificación de la crisis.
El documento procede del CENIF, la unidad de inteligencia de Extranjería, y describe un plan coordinado, no una acumulación improvisada de personas. La diferencia no es menor: si la entrada se dirigió desde el otro lado, cambia la responsabilidad política, la respuesta judicial y la factura diplomática de la crisis. El aviso previo del CNI refuerza la hipótesis de que algo se sabía antes de que ocurriera.
El choque político estaba cantado. Para unos, el informe es la prueba de una presión deliberada del país vecino; para otros, no será más que un documento interesado. Marruecos, además, no aparece como un bloque uniforme: la implicación de gendarmes no convierte automáticamente al conjunto del Estado en responsable. Pero el relato oficial de la improvisación tiene un problema creciente: cada informe que se filtra lo desmiente un poco más.