El exclavizador de mentes
Será en Octubre
algo que mucha gente desconoce es que muchas emisiones de deuda pública tienen por objetivo pagar otras emisiones que vencen, sí, el estado encadena su deuda una y otra vez, es como si pides una tarjeta de crédito para pagar las deudas de otra tarjeta, ahora como el estado estaba menos endeudado que otras veces aprovecha para emitir más deuda para pagar los gastos de los planes de rascate y estimulo de la economía, ¿y si el enfermo no responde? porque es la economía la que mantiene al estado, el estado no produce nada, el dinero del estado proviene de los ahorradores, y la deuda que está siendo emitida es ingente, hasta el punto de que incluso alemania ya etá teniendo problemas para colocar tanta deuda, y si no consigues colocarla ¿cómo vas a poder pagar la deuda que vence?, si la economía tiene problemas esas emisiones no van poder ser devueltas, la deuda pública va a ser una encerrona para muchos incautos que están huyendo de los bancos.
esto es otro caso piramidal, si el estado deja de captar deuda en un momento dado el problema es para los que hayan comprado las emisiones anteriores, que no verán devuelto su dinero si no hay otros incautos que piquen después que ellos.
¿Quién le va a comprar la deuda a Zapatero? Alemania tiene problemas para colocar la suya
El vertiginoso aumento del déficit público en España -que terminará este año en el 3% del PIB según ha reconocido el propio Solbes y puede alcanzar el 6% en 2009 según Citigroup- se ha traducido ya en un fortísimo incremento del endeudamiento del Estado: 18.000 millones en lo que va de año. Y esta cifra se quedará en pañales comparada con lo que va a tener que emitir en 2009 para financiar los innumerables planes de estímulo presentados por Zapatero. Pero el drama no es sólo ése, sino que va a ser dificilísimo colocar todo ese papel en mercado ante el aluvión de emisiones que van a realizar los principales países del mundo, ni siquiera pagando a precio de oro.
Todas las alarmas saltaron el miércoles cuando Alemania estuvo a punto de suspender una subasta de bonos a dos años por importe de 7.000 millones de euros. Al final, el Ejecutivo de Angela Merkel salvó los muebles, pero estamos hablando del rechazo de los inversores a uno de los activos más líquidos y seguros del mundo, el conocido como Schatz alemán. Cuando una subasta de bonos alemanes tiene dificultades, sabes que hay problemas. Es una señal de que la demanda de bonos del Estado entre los inversores ya se está desvaneciendo por la enorme oferta, opinan en UBS.
La siguiente derivada es fácil de adivinar: si los inversores no quieren ni siquiera bonos alemanes, ¿van a comprar los españoles? Es cierto que nuestro país tiene, de momento, el mismo rating: AAA, el más alto posible. Pero todavía hay clases también entre los países, y los inversores no miran con la misma confianza el papel alemán que el español.
Y menos todavía cuando las perspectivas para nuestra economía no hacen sino empeorar: Citigroup alerta de que el deterioro se está acelerando y prevé una recesión del 1,7% en 2009, seguida por un crecimiento cero en 2010. Esta desconfianza se refleja en el impresionante crecimiento del diferencial del bono español a 10 años con el alemán, que ayer alcanzaba 78 puntos básicos (0,78 puntos porcentuales), el nivel más alto desde 1997, dos años antes de que desapareciera la peseta. O en el CDS (credit default swap) que mide el riesgo de impago del Reino de España, que ha subido un 58% en un mes hasta 115 puntos básicos.
El drama para nuestro país es que las emisiones de deuda española van a tener que competir con unas cantidades de papel nunca vistas. Según el Financial Times, los Gobiernos europeos emitirán 1 billón de dólares (769.000 millones de euros), el de EEUU lanzará deuda por otros 2 billones de dólares (1,54 billones de euros) y los bancos colocarán otros 2 billones con aval de sus respectivos Estados; como es sabido, las entidades españolas podrán emitir hasta 200.000 millones con este aval. Hasta la Reserva Federal se plantea emitir su propia deuda y competir con el Tesoro por estos recursos escasos.
Así las cosas, si nuestro Gobierno no consigue colocar suficiente deuda para financiar el creciente déficit, Citigroup cree que tendrá que renunciar a muchos de los proyectos de infraestructuras anunciados para el próximo año.
Hay demanda, pero a plazos muy cortos
Hay analistas que señalan que las bajadas de tipos y la actual demanda de activos sin riesgo, por culpa de la crisis financiera y la desconfianza generalizada en los mercados, serán capaces de absorber esta ingente oferta de deuda pública. Como ejemplo, citan el fenómeno histórico ocurrido esta semana: Estados Unidos ha colocado letras a un mes al 0% de interés, y por un importe de 32.000 millones de dólares, nada menos. Igualmente, las letras a tres meses de ese país llegaron a cotizar con rentabilidad negativa durante la sesión del martes, es decir, los inversores han llegado a pagar al Gobierno de EEUU por cuidar de su dinero.
Estos fenómenos 'paranormales' sólo se explican, aparte de por una aversión al riesgo extrema, porque el mercado descuenta claramente una situación de deflación, en la que el dinero de hoy valdrá más mañana (en un entorno deinflación, que es lo normal, el dinero de hoy valdrá menos mañana, de ahí que se demande una rentabilidad a los bonos para mantener su valor). Es decir, sólo con conservar el dinero de hoy en un activo seguro se obtendrá una rentabilidad al evitar la depreciación del mismo, sin necesidad de que rente nada. Posiblemente es un escenario exagerado -casi ningún analista cree que EEUU o Europa vaya a entrar realmente en deflación-, pero es lo que está descontando el mercado.
Pero no hay que olvidar que estamos hablando de activos a plazos muy cortos, que no bastan para financiar los enormes planes de rescate de los Gobiernos. Estos tienen que emitir deuda a plazos largos y ahí hay muy poca demanda, explica un analista independiente. Recuerden que los problemas de Alemania no han aparecido al colocar deuda a 10 años, sino a dos.
¿Quién puede comprar tantos bonos?
Luego está el problema de quién va a comprar estos 5 billones de dólares en deuda. Los grandes inversores institucionales del mundo son los propios bancos que tienen que ser rescatados, luego no están en condiciones de comprar esas cantidades de deuda pública, y menos en un contexto de carencia de liquidez para hacer frente a sus propios vencimientos de deuda. Eso deja dos alternativas. Por un lado, los inversores privados, pero tienen que superar esta desconfianza actual.
La otra alternativa es la de los fondos soberanos, ya saben, los fondos estatales de inversión de los países exportadores con grandes superávits -como China- o productores de petróleo. Estos fondos están escaldados por las fuertes pérdidas sufridas en sus inversiones en la banca norteamericana, y eso hace que sean proclives a activos más seguros como la deuda pública. Ahora bien, su capacidad inversora ya no es tan grande con la crisis económica -las exportaciones de China han caído en tasa interanual por primera vez desde 2002- y el desplome del barril. Y además, pueden crear un problema político a los países occidentales, porque controlarían sus finanzas.
esto es otro caso piramidal, si el estado deja de captar deuda en un momento dado el problema es para los que hayan comprado las emisiones anteriores, que no verán devuelto su dinero si no hay otros incautos que piquen después que ellos.
Tienes que estar registrado para ver este contenido
¿Quién le va a comprar la deuda a Zapatero? Alemania tiene problemas para colocar la suya
El vertiginoso aumento del déficit público en España -que terminará este año en el 3% del PIB según ha reconocido el propio Solbes y puede alcanzar el 6% en 2009 según Citigroup- se ha traducido ya en un fortísimo incremento del endeudamiento del Estado: 18.000 millones en lo que va de año. Y esta cifra se quedará en pañales comparada con lo que va a tener que emitir en 2009 para financiar los innumerables planes de estímulo presentados por Zapatero. Pero el drama no es sólo ése, sino que va a ser dificilísimo colocar todo ese papel en mercado ante el aluvión de emisiones que van a realizar los principales países del mundo, ni siquiera pagando a precio de oro.
Todas las alarmas saltaron el miércoles cuando Alemania estuvo a punto de suspender una subasta de bonos a dos años por importe de 7.000 millones de euros. Al final, el Ejecutivo de Angela Merkel salvó los muebles, pero estamos hablando del rechazo de los inversores a uno de los activos más líquidos y seguros del mundo, el conocido como Schatz alemán. Cuando una subasta de bonos alemanes tiene dificultades, sabes que hay problemas. Es una señal de que la demanda de bonos del Estado entre los inversores ya se está desvaneciendo por la enorme oferta, opinan en UBS.
La siguiente derivada es fácil de adivinar: si los inversores no quieren ni siquiera bonos alemanes, ¿van a comprar los españoles? Es cierto que nuestro país tiene, de momento, el mismo rating: AAA, el más alto posible. Pero todavía hay clases también entre los países, y los inversores no miran con la misma confianza el papel alemán que el español.
Y menos todavía cuando las perspectivas para nuestra economía no hacen sino empeorar: Citigroup alerta de que el deterioro se está acelerando y prevé una recesión del 1,7% en 2009, seguida por un crecimiento cero en 2010. Esta desconfianza se refleja en el impresionante crecimiento del diferencial del bono español a 10 años con el alemán, que ayer alcanzaba 78 puntos básicos (0,78 puntos porcentuales), el nivel más alto desde 1997, dos años antes de que desapareciera la peseta. O en el CDS (credit default swap) que mide el riesgo de impago del Reino de España, que ha subido un 58% en un mes hasta 115 puntos básicos.
El drama para nuestro país es que las emisiones de deuda española van a tener que competir con unas cantidades de papel nunca vistas. Según el Financial Times, los Gobiernos europeos emitirán 1 billón de dólares (769.000 millones de euros), el de EEUU lanzará deuda por otros 2 billones de dólares (1,54 billones de euros) y los bancos colocarán otros 2 billones con aval de sus respectivos Estados; como es sabido, las entidades españolas podrán emitir hasta 200.000 millones con este aval. Hasta la Reserva Federal se plantea emitir su propia deuda y competir con el Tesoro por estos recursos escasos.
Así las cosas, si nuestro Gobierno no consigue colocar suficiente deuda para financiar el creciente déficit, Citigroup cree que tendrá que renunciar a muchos de los proyectos de infraestructuras anunciados para el próximo año.
Hay demanda, pero a plazos muy cortos
Hay analistas que señalan que las bajadas de tipos y la actual demanda de activos sin riesgo, por culpa de la crisis financiera y la desconfianza generalizada en los mercados, serán capaces de absorber esta ingente oferta de deuda pública. Como ejemplo, citan el fenómeno histórico ocurrido esta semana: Estados Unidos ha colocado letras a un mes al 0% de interés, y por un importe de 32.000 millones de dólares, nada menos. Igualmente, las letras a tres meses de ese país llegaron a cotizar con rentabilidad negativa durante la sesión del martes, es decir, los inversores han llegado a pagar al Gobierno de EEUU por cuidar de su dinero.
Estos fenómenos 'paranormales' sólo se explican, aparte de por una aversión al riesgo extrema, porque el mercado descuenta claramente una situación de deflación, en la que el dinero de hoy valdrá más mañana (en un entorno deinflación, que es lo normal, el dinero de hoy valdrá menos mañana, de ahí que se demande una rentabilidad a los bonos para mantener su valor). Es decir, sólo con conservar el dinero de hoy en un activo seguro se obtendrá una rentabilidad al evitar la depreciación del mismo, sin necesidad de que rente nada. Posiblemente es un escenario exagerado -casi ningún analista cree que EEUU o Europa vaya a entrar realmente en deflación-, pero es lo que está descontando el mercado.
Pero no hay que olvidar que estamos hablando de activos a plazos muy cortos, que no bastan para financiar los enormes planes de rescate de los Gobiernos. Estos tienen que emitir deuda a plazos largos y ahí hay muy poca demanda, explica un analista independiente. Recuerden que los problemas de Alemania no han aparecido al colocar deuda a 10 años, sino a dos.
¿Quién puede comprar tantos bonos?
Luego está el problema de quién va a comprar estos 5 billones de dólares en deuda. Los grandes inversores institucionales del mundo son los propios bancos que tienen que ser rescatados, luego no están en condiciones de comprar esas cantidades de deuda pública, y menos en un contexto de carencia de liquidez para hacer frente a sus propios vencimientos de deuda. Eso deja dos alternativas. Por un lado, los inversores privados, pero tienen que superar esta desconfianza actual.
La otra alternativa es la de los fondos soberanos, ya saben, los fondos estatales de inversión de los países exportadores con grandes superávits -como China- o productores de petróleo. Estos fondos están escaldados por las fuertes pérdidas sufridas en sus inversiones en la banca norteamericana, y eso hace que sean proclives a activos más seguros como la deuda pública. Ahora bien, su capacidad inversora ya no es tan grande con la crisis económica -las exportaciones de China han caído en tasa interanual por primera vez desde 2002- y el desplome del barril. Y además, pueden crear un problema político a los países occidentales, porque controlarían sus finanzas.