Detectados agentes de inteligencia marroquíes entre los migrantes de Ceuta
La noticia ha caído como un jarro de agua fría: el instituto armado habría identificado a miembros de los servicios de inteligencia de Marruecos entre las personas que entraron en Ceuta. La paradoja es evidente: los servicios de información habrían sido capaces de detectar a espías dentro de una marea humana de decenas de miles de personas, pero no de anticiparse al asalto a la valla. Las cifras que se manejan, 50.000 o incluso 80.000 migrantes, convierten la operación en un desafío logístico que, según se denuncia, no pudo ser improvisado.
La pregunta que nadie responde: si había espías, ¿por qué no se frenó la entrada?
La lógica apunta a que una operación de esa escala requiere preparación. La coordinación, según algunas informaciones, se habría canalizado a través de grupos de Facebook creados días antes. Eso explicaría la masiva convocatoria, pero también plantea un interrogante: si la inteligencia española seguía esos movimientos, ¿por qué no se reforzó la frontera? Una corriente de análisis sostiene que el aviso existía y el Gobierno decidió no actuar; otra, más escéptica, duda de que la Guardia Civil haya podido filtrar a los supuestos agentes después del caos de la entrada. No hace falta imaginar a agentes con gabardina y periódico bajo el brazo: el espionaje moderno va de teléfonos móviles y aplicaciones de mensajería, y precisamente por eso algunos analistas ironizan con que la identificación se haya basado en clichés.
El coste político: Marlaska, Marruecos y la frontera sur de Europa
El eco político no se ha hecho esperar. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se encuentra en el centro de la diana. Los críticos argumentan que el Gobierno ha preferido mantener la mano tendida a Rabat antes que proteger la frontera. La posibilidad de que agentes de inteligencia extranjera se hayan infiltrado entre los migrantes convierte el incidente en un problema de seguridad nacional, no solo migratorio. Algunas voces piden que España acuda a la UE para solicitar fondos y recursos, como se ha hecho con los países del flanco este, para financiar una frontera blindada. Pero la decisión política, de momento, no apunta en esa dirección.
El temor a lo peor: criminales y presos indultados en la masa
El dato que más inquieta no es la presencia de espías, sino la posibilidad de que entre la multitud se hayan colado personas con antecedentes graves. Se ha señalado que el rey de Marruecos indultó a 1.778 presos el día 29, lo que alimenta la sospecha de que algunos de ellos podrían estar en suelo español. Las entrevistas a algunos de los llegados, que reconocían tener órdenes de expulsión por delitos múltiples e incluso uno por asesinato, no hacen sino aumentar la alarma. Si la inteligencia fue capaz de detectar agentes, ¿por qué no filtró también a estos perfiles?
La Guardia Civil habría sido capaz de reconocer a los espías, pero no de impedir que miles de personas cruzaran la frontera. La explicación más sencilla es que no había orden de pararlos. O que la orden de no actuar vino de arriba. Hasta que no se aclare, el escándalo no hará más que crecer.