Construcción de vivienda 2025: solo 88.254 unidades, el segundo peor dato desde la pandemia
La cifra habla sola: en 2025 se completaron apenas 88.254 viviendas en España, la segunda peor marca desde el COVID y un 60% menos que las necesidades estimadas. El déficit acumulado se dispara a 725.000 hogares, mientras la población alcanza un récord de 50 millones. Pero la explicación oficial —"falta de mano de obra"— huele a disco rayado cuando se examinan los incentivos reales.
El dato que desmiente el relato
Con 50 millones de habitantes y una inmigración masiva (más de 3 millones en los últimos años), resulta difícil creer que no haya albañiles. En los años 60, con 32 millones de españoles, se levantaban cientos de miles de viviendas al año. Entonces, los trabajadores nacionales hacían esos oficios sin que nadie hablara de "déficit" laboral. Ahora, el argumento de que los inmigrantes que llegan son solo ingenieros o médicos es una broma que ni el Euromillones se atrevería a vender.
¿Mano de obra o escasez artificial?
Una corriente de análisis apunta a que el verdadero cuello de botella no son los albañiles, sino los incentivos de los actores que controlan el suelo y la promoción. Las SOCIMIs y fondos de inversión que compraron vivienda barata tras la crisis de 2008 tienen cero interés en que se construya masivamente: inundar el mercado de oferta devaluaría su portfolio. El suelo urbanizable está en manos de administraciones que recaudan más cuanto más suben los precios, y de promotores que lo dosifican para no romper el chiringuito.
Los ayuntamientos tardan 7 años en aprobar un PGOU, los bancos no financian promociones, y los fondos fijan precios en zonas tensionadas que el resto del mercado sigue. La paradoja es evidente: cuando a los bancos les interesaba prestar y a los ayuntamientos recalificar, mágicamente aparecían albañiles, suelo y licencias a velocidad récord.
La burocracia como coartada perfecta
La descentralización urbanística en 17 comunidades no ha generado competencia, sino que multiplica los cuellos de botella. Da igual que la burocracia se gestione en Madrid, Barcelona o Granada: el efecto sobre la oferta es idéntico. El sistema —ayuntamientos, gobiernos autonómicos, bancos y fondos— demuestra con sus actos que la escasez es funcional a sus intereses.
Pregunta abierta: si realmente faltaran albañiles, ¿por qué no suben los salarios del sector hasta que aparezcan? Porque en la burbuja anterior los españoles sí hacían esas labores... cobrando sueldos dignos. Ahora, con la coartada de la "falta de mano de obra", se justifica la escasez que sostiene precios récord. Y mientras, el déficit acumulado de 725.000 viviendas espera a quien pueda pagarlo.
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