EE.UU. crece un 3,4% anualizado, no trimestral: la métrica que engaña
La economía estadounidense creció un 3,4% en el tercer trimestre, según el dato publicado. Hasta ahí, el titular que estos días celebra la prensa económica. Pero ese 3,4% es una tasa trimestral anualizada: lo que crecería la economía en un año si mantuviera el ritmo de ese trimestre. Traducido a crecimiento real del trimestre, equivale a algo más de un 0,8%. En España, el INE publica el dato trimestral sin anualizar. Un 0,6% trimestral español equivale a unos 2,4% anualizado al estilo americano. La diferencia entre ambas economías existe, pero es bastante menor de lo que sugiere la comparación directa.
Por qué el 3,4% de EE.UU. no es comparable con el dato español
El dato estadounidense se publica como tasa anualizada, una convención que infla la cifra trimestral. El 3,4% anualizado implica un crecimiento real del trimestre de aproximadamente el 0,8%. En la eurozona, Eurostat publica el crecimiento trimestral sin anualizar. La comparación directa entre ambos datos es engañosa: un 0,6% trimestral español equivale a un 2,4% anualizado. La brecha real entre ambas economías se estrecha cuando se ponen las cifras en la misma métrica.
La discusión sobre la métrica no es nueva. El PIB estadounidense se calcula con una metodología que anualiza el crecimiento trimestral, mientras que en Europa se publica el dato bruto del trimestre. Esa diferencia de presentación explica por qué a veces parece que EE.UU. crece el triple que Europa cuando la diferencia real es bastante menor. Para comparar bien hay que mirar el interanual de ambas economías o convertir las cifras a la misma base.
El debate sobre la sostenibilidad del crecimiento y la burbuja de la IA
Más allá de la métrica, hay quien sostiene que el ritmo actual es insostenible y que la corrección llegará cuando la IA crezca a un ritmo menor y los tipos suban por el descontrol de la inflación. El escenario pesimista parte de un posible petardazo del mercado, descrito por un participante como una burbuja de gran tamaño. El escenario optimista confía en que el S&P 500 siga siendo la base del ahorro y que las principales compañías del mundo mantengan su liderazgo.
La discusión deriva hacia la estrategia de inversión. La diversificación con MSCI World, que en realidad es casi todo USA, y la apuesta por gestores value españoles como Cobas, Azvalor u Horos son algunas de las opciones que se manejan. La experiencia de quien vivió la crisis inmobiliaria y mantuvo posiciones con caídas del 20% y 30% sirve de recordatorio: la volatilidad no es una novedad para los inversores de largo plazo.
El truco estadístico que también afecta a pensiones y salarios
La discusión sobre la métrica del PIB se extiende a otros indicadores. Hay quien señala que al 3,6% de crecimiento estadounidense se le ha restado la supuesta inflación, mientras que si se aplicara el mismo criterio a las pensiones o a los salarios públicos, el resultado sería muy distinto. La estadística se lleva de forma distinta en el supuesto PIB, lo que alimenta la desconfianza hacia el relato oficial. La comparación entre el crecimiento económico y la evolución de las rentas no es neutral: depende de qué inflación se use y de qué se incluya en la cesta.
El dato de crecimiento también se lee en clave geopolítica. Una parte del análisis sostiene que el dinamismo estadounidense se explica por el gasto europeo en petróleo, gas y armas. La dependencia energética y militar de Europa financia parte del crecimiento americano, lo que añade una capa de complejidad al debate sobre quién se beneficia realmente de la expansión.
El 3,4% anualizado queda lejos del 0,8% trimestral real. La métrica importa. Y la próxima vez que alguien compare el crecimiento de EE.UU. con el de Europa, conviene preguntar en qué unidades está hablando.