La baja natalidad en España: ¿culpa del machismo?
El debate sobre el desplome demográfico en España ha saltado al terreno de la batalla cultural. Un reciente cruce de acusaciones apunta directamente a los hombres: su falta de implicación doméstica, su actitud machista o su renuncia a la paternidad serían los verdaderos causantes de que el país no reponga su población. Pero, ¿hay datos que lo respalden o es un simple ajuste de cuentas ideológico?
De la corresponsabilidad a la trampa de la paternidad
Por un lado, se argumenta que los hombres heterosexuales, al no asumir tareas del hogar y el cuidado, desincentivan a las mujeres a tener hijos. La solución para algunos pasaría por endurecer las leyes de divorcio para el varón. La ironía no es gratuita: en los países con menor igualdad de género, las tasas de natalidad son más altas, aunque también están cayendo. La correlación no es tan simple.
El hombre «blandengue» y la propaganda woke
En la otra orilla, se sostiene que el problema es justo el contrario: que el hombre contemporáneo, ablandado por el discurso progresista, ha perdido el instinto de formar una familia. Para esta corriente, la paternidad es una trampa de la que el varón sale perdiendo. Y no falta quien echa la culpa a la «propaganda woke» que aleja a las personas de la vida familiar tradicional.
La realidad es más prosaica. Las cifras del INE muestran una tendencia a la baja sostenida desde hace décadas, con factores estructurales que pesan más que cualquier batalla cultural: precariedad laboral, precio de la vivienda, incertidumbre económica. Atribuir el derrumbe demográfico a una sola causa es un ejercicio tan tentador como inútil.
Mientras unos culpan al machismo y otros al feminismo, la natalidad sigue cayendo. Quizá el verdadero problema no sea de género, sino de país.