El hueco en la frontera de Ceuta que desmonta la boya del Gobierno
La instalación de una boya en el espigón de Ceuta pretendía cerrar la ruta de entrada a migrantes. El resultado práctico es que el perímetro tiene un hueco lateral que la convierte en una medida cosmética. Peor aún: el elemento disuasorio sirve ahora de apoyo para descansar en el agua.
La secuencia de imágenes que circulan muestra a personas cruzando por ese espacio. “La boya es para que se puedan agarrar y descansar”, ironizaba un análisis que circulaba por redes. La misma fuente recordaba que, según el relato oficial, los migrantes debían nadar kilómetros para llegar. Con el hueco, el esfuerzo se reduce a algo bastante menos épico, y el discurso oficial queda tocado.
La frontera legal se tambalea
El asunto tiene su enjundia jurídica. Si el Gobierno sostiene que la frontera está en la boya, ¿qué pasa con el acceso lateral? Hay quien plantea si eso invalida las devoluciones en caliente, política que sigue suspendida en el vacío jurídico. El Tribunal Supremo tendría la última palabra, aunque, como se ha señalado con sorna, puede estar de vacaciones. La duda es real: el paso no está en la infraestructura, así que ¿es delito cruzarlo?
La situación roza el esperpento. Una medida de seguridad que se convierte en salvavidas no es solo inútil; es cómica. Mientras no se cierre el hueco, todo lo demás son cortinas de humo. Y el chiste, como en las películas de Mel Brooks, se cuenta solo.