EEUU confirma derribo de Su-35 ruso por F-16 ucraniano en el primer combate aire-aire exitoso
El 23 de julio de 2026, el general Dan Caine, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, confirmó ante el Senado que un caza F-16 de la Fuerza Aérea ucraniana derribó a un Su-35 ruso en un combate aire-aire. Es la primera vez que Washington avala oficialmente una victoria de los cazas cedidos a Kiev. Pero los datos técnicos abren un interrogante: ¿cómo pudo un F-16, con un radar de 110 km de alcance y misiles de 120 km, abatir a un Su-35 equipado con radar de 400 km y misiles de 300 km?
La confirmación oficial y el escepticismo técnico
El anuncio de Caine supone un hito en la guerra aérea. Hasta ahora, las victorias aire-aire ucranianas se atribuían a sistemas soviéticos o a misiles tierra-aire. Que un F-16 —un caza diseñado en los años 70— haya superado a un Su-35, considerado el caza ruso más avanzado en servicio, desafía la lógica de las fichas técnicas. De hecho, el alcance del radar del Su-35 (400 km) cuadruplica al del F-16 modernizado; el misil ruso R-37M alcanza los 300 km frente a los 120 km del AIM-120C ucraniano. En un duelo a larga distancia, el caza ruso debería ver y disparar primero.
¿Ventaja táctica o excepción?
Los datos disponibles en la discusión sugieren que la victoria no se debió a una superioridad tecnológica, sino a factores tácticos: posiblemente una emboscada con apoyo de tierra, o el empleo de datos de radar de terceros (como AWACS o estaciones terrestres). La jugada recuerda a la del año pasado, cuando un Su-35 fue derribado sin que su tripulación detectara la amenaza. En cualquier caso, un solo derribo no cambia la correlación de fuerzas aéreas, pero sí demuestra que la guerra electrónica y la coordinación pueden nivelar el terreno.
¿Un punto de inflexión o una anécdota?
Que el Pentágono haya decidido hacer público este éxito tiene un indudable valor propagandístico: legitima la entrega de F-16 y presiona para futuras cesiones de cazas. Pero los escépticos señalan que, en igualdad de condiciones, el Su-35 sigue siendo muy superior. La pregunta que queda en el aire es: ¿repetirá Ucrania esta jugada o fue un golpe de suerte en un contexto de guerra asimétrica?