La liga de los mindundis: cuando el Betis y el Espanyol desafían la jerarquía
La temporada que nadie esperaba. Los equipos considerados «mindundis» —término que en el argot futbolero designa a los clubes sin pedigrí ni palmarés— han convertido la Liga en un territorio hostil para los grandes. El Betis, el Espanyol, el Villarreal o el Valencia ya no son comparsas. Son protagonistas.
El Betis, el nuevo paradigma de la gestión deportiva
El dato que lo cambia todo: cuatro equipos empatados a 21 puntos en la jornada 11. Una igualdad histórica que nadie recuerda en las últimas décadas. El Betis, colíder de Primera y mano a mano con el Leverkusen en Europa, ha pasado de ser un equipo de mitad de tabla a un aspirante serio. La clave, según el análisis que circula en los círculos futboleros, tiene nombre y apellidos: Manuel Pellegrini. El chileno ha demostrado que no es casualidad: Villarreal, Málaga, Manchester City y ahora Betis. Siempre mejora los equipos. Siempre.
El 4-1 al Valencia fue un aviso. A la media hora ya ganaba 2-0. Un vendaval. Pellegrini ha dotado al equipo de ambición y espíritu competitivo, recuperando a jugadores que estaban acomodados. La pregunta que nadie responde es cuánto durará este sueño. La respuesta, por ahora, es que el Betis está en la final de la Copa del Rey y pelea la Liga. Los datos no engañan.
El Espanyol, el regreso del «fundador»
El otro gran protagonista de la temporada es el Espanyol. El equipo de Cornellà ha vuelto a la competición de la que es fundador. El ascenso, celebrado por todo lo alto, ha devuelto la ilusión a una afición que ha sufrido años de miseria deportiva y directiva. «Lo mejor de Cataluña se merece unos directivos a la altura de nuestra afición», se escucha entre los seguidores. El chino —el propietario— debe vender y el que compre debe entender lo que representa el club. Mientras tanto, el Espanyol compite. Y compite bien.
La crónica del partido contra el Cerdilla —el rival de la ciudad— dejó un sabor agridulce: «Una vez más nos roban a mano armada, Negreira style». La polémica arbitral sigue siendo el pan de cada día. Pero el Espanyol está donde tiene que estar. Y eso, para un mindundi, ya es una victoria.
La crisis del Valencia: el colista que no levanta cabeza
En el lado opuesto está el Valencia. El equipo che, que ha recibido una manita, es colista. La situación es insostenible. El club, que fue un grande no hace tanto, vive una crisis deportiva e institucional sin precedentes. Los aficionados, resignados, ven cómo su equipo se hunde. El «Violencia» —como lo llaman en el argot— ha pasado de pelear por Europa a pelear por no descender. La gestión deportiva es un desastre. Y la paciencia de la afición, un recuerdo.
El Sevilla y la Europa League: la competición que los define
El Sevilla, otro de los «mindundis» con más historia, ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: ganar la Europa League. Tercera consecutiva. La final contra la Roma, resuelta por penaltis, dejó imágenes para el recuerdo. El portero de la Roma, que se marcó un gol en propia meta, falló un penalti de forma inexplicable y perdió el sorteo de la portería. Una noche para olvidar. El Sevilla, en cambio, celebró una vez más. La Europa League es su competición. Y los datos lo confirman: es el equipo más exitoso de la historia de este torneo.
La «Pacoliga» y la bajada de nivel
Hay un consenso incómodo: la Liga española ha bajado el nivel. Los equipos españoles en Europa —salvo el Betis— no están a la altura. El Villarreal, que murió con las botas puestas ante el Liverpool, fue la excepción. El resto, decepcionante. La «Pacoliga» —término despectivo que circula en los foros— es el reflejo de una competición que ha perdido competitividad frente a la Premier o la Bundesliga. Los datos son tozudos: solo el Betis es colíder de los siete equipos españoles en Europa.
El arbitraje, el eterno problema
El VAR sigue siendo el gran protagonista de las polémicas. El penalti inventado contra el Málaga en Tenerife, la expulsión contra el Cerdilla, el gol anulado al Osasuna... La lista es interminable. La sensación de que los árbitros deciden los partidos —y los descensos— es cada vez más fuerte. «Me gustaría que los árbitros saliesen esta semana a explicar cómo se puede pitar ese penalti», se quejó Juanfran tras el partido. La normativa es un caos. Y los árbitros, intocables.
La noche negra de Budimir
El delantero de Osasuna vivió una auténtica pesadilla en el partido contra el Valencia. Falló un penalti en el minuto 96 —no fallaba uno desde 2015— y, en la siguiente jugada, sufrió un choque con el portero que lo envió al hospital. Una noche para olvidar. La imagen del croata, derrotado, es el resumen perfecto de la temporada de Osasuna: sufrimiento, errores y mala suerte.
La temporada de los mindundis es, en el fondo, un espejo de la Liga. Los equipos pequeños compiten, los grandes fallan y los árbitros deciden. El Betis sueña, el Espanyol celebra, el Valencia sufre y el Sevilla gana. La pregunta que queda en el aire es si esta igualdad es una anomalía o el nuevo normal. Los datos apuntan a que la Liga está más igualada que nunca. Pero la historia dice que los grandes siempre vuelven. Mientras tanto, los mindundis disfrutan de su momento. Y no piensan soltarlo.